El ideólogo de sus almas (Lucena 2 Cádiz 1)

La envergadura y la singularidad del señalamiento se palparon desde la carretera que sirve de acceso al estadio Ciudad de Lucena

18 de Abril de 2015
Foto: Jesús Dorado

 

La envergadura y la singularidad del señalamiento se palparon desde la carretera que sirve de acceso al estadio Ciudad de Lucena. El autobús de aficionados de Cádiz transitaba con lentitud hacia un templo maldito mientras los seguidores locales comprendían pausadamente que no había marcha atrás. El capitán Sarmiento, lesionado al igual que Pepe Díaz, conversaba con conocidos e incondicionales en el prólogo de la hazaña como signo de la relevancia del compromiso. El reventón del triunfo final se nutrió de las titánicas y honorables entrañas de unos guerreros agigantados por las tesis de Rafael Carrillo.

Simultáneamente a la dignísima humillación de los jugadores del Lucena sobre la hierba en los primeros segundos del cronómetro, la hinchada anfitriona se convirtió en un coro enemistado con Javier Marti Asensio, vicepresidente y director de la entidad. El dirigente contempló un chaparrón multiplicado por cinco en la soledad de un palco en el que únicamente lo amparaban los representantes del club visitante.

La simple presencia de Falete y Juani en la primera línea de la grada y sus eficientes teorías prendieron la llama que transformaría en real lo imposible. La limitación de opciones situó a Abou como pivote defensivo por detrás de Sergio Torres y Poley. Tan solo bastó un minúsculo muestrario de acciones para comprobar la invalidez del experimento.

La alternancia en la posesión, los truenos del Cádiz en el área del Lucena y la nulidad ofensiva del Lucena resumieron un acto inicial en el que ya se apreciaron los preceptos del nuevo preparador lucentinista. Abolición de las facilidades defensivas, servicios aéreos propulsados por los centrales y la evolución a velocistas de los delanteros.

Un dúo protagonizado por Migue García y Airam avisó del potencial de ese líder erguido que interioriza pesadillas al recordar a Falete. El inventario y el temperamento del técnico se advirtieron permanentemente en las operaciones ejecutadas y en las sensaciones transmitidas por sus efectivos.

Los de Claudio Barragán aceptaron como una deferencia el obsequio redondo que les entregó el Lucena. La figura de Airam se alargó como referencia amarilla en el dormitorio de Javi López. Migue García y Hugo Rodríguez irrumpía por las bandas y suministraban gasolina a un ariete apagado.

La frescura vanguardista de Sergio Torres, Poley y Jony Lomas halló en la esterilidad de José Manuel un muro de hormigón. Los ensayos del Lucena terminaban sin conclusiones positivas y Ricky Alonso se entretenía con una delegación gaditana que secundó las protestas de los profesionales rivales y también exigió a los gestores del Luena que les paguen a sus trabajadores.

Un asalto del lateral izquierdo Tomás al núcleo más íntimo del Lucena anunció la artillera banana de Hugo Rodríguez. El genio del Cádiz clavó sus tacos en el vértice derecho del rectángulo ajeno y desplegó una curva eléctrica que limpió el rincón superior izquierdo del arco de Javi López. Algunos suspiros después, el mismo actor, pisó terreno ardiente aunque con menos precisión.

Las soluciones que Falete fabricó desde el banquillo aumentaron el nivel de un Lucena que aprovechó la desgana de ese Cádiz que simula una regresión anticipada. Una excelencia de Adri Ruiz y Poley, despejada providencialmente por los escuderos de Ricky Alonso, ilustró la tendencia del segundo acto. Un saque de esquina de Sergio Torres prosiguió con un testarazo a llaguero de Santacruz y Javi López intimidó en un careo a Fran Machado.

El Lucena asumió que en su plantilla se añora un nueve de garantías y optó por valerse de los mediapuntas para destrozar al Cádiz. Una acción de estrategia sacudida por Sergio Torres la coronó a la red Maxi Sepúlveda. El bullicioso argentino rompió con su desmarque a los oponentes, expuso su físico ante los puños del arquero del Cádiz y usó su cabeza para empatar. El tiempo añadido se preparaba cuando Toni Conejo imitó el proceso anterior y envió a las mallas, tras otro adelantamiento, un servicio de Adri Ruiz desde la derecha. La bravura de estos chicos desasistidos desconoce límites. La conservación del statu quo en Segunda División B atraviesa la raya de la necesidad y ahora supone una deuda con sus propios corazones.
MANUEL GONZÁLEZ
 
FICHA TÉCNICA:
2.-LUCENA CF: Javi López; Sergio Albiol, Domingo, Santacruz, Di Biase (Rafa Villanueva, min.77); Abou (Maxi Sepúlveda, min.46), Sergio Torres, Poley (Toni Conejo, min.63); Adri Ruiz, José Manuel y Jony Lomas.
1.-CÁDIZ CF: Ricky Alonso; Mantecón, Aitor Arregi, Servando, Tomás (Andrés Sánhcez, min83); Juanma Espinosa, Garrido; Hugo Rodríguez (Jona, min.77); Fran Machado, Migue García (Juan Villar, min63); y Airam.
GOLES: 0-1, min.40: Hugo Rodríguez; 1-1, min.68: Maxi Sepúlveda; 2-1, min.88: Toni Conejo.
ÁRBITRO: Pérez Peraza, del colegio tinerfeño. Amonestó a los locales Maxi Sepúlveda Pavón y Pablo Varela y a los visitantes Hugo Rodríguez, Tomás y Mantecón.
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la trigésimo cuarta jornada del grupo IV de Segunda División B, disputado en el estadio Ciudad de Lucena en presencia de unos 1.200 espectadores.

 

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