"Asesores y chupópteros?, por Alfonso Jiménez

Escritor
03 de Mayo de 2015
Vaya por delante que siempre ha habido trincones. Para no volver varios siglos atrás, sino quedarnos en nuestro tiempo, demos por cierto que durante el cuarentañismo la mangancia era generalizada y a media escala, ya que no existía oposición política ni control económico. Luego, post-transición, se  puede decir que los años finales del gobierno socialista de F. González  fueron realmente alarmantes. Además del caso Roldán, rara era la semana en la que no surgía algún hecho vergonzoso, hasta el punto de que el propio Felipe dijo sentise "abochornado". 

Pero lo que está ocurriendo en este siglo XXI no tiene nombre. Casi a diario desayunamos o merendamos con un nuevo escándalo. Por muchos paños calientes que los medios afines se empeñen en aplicar diciéndonos que hay multitud de políticos honrados, lo cierto es que cada día van apareciendo más casos de corrupción.

Pasando ya de largo de los casos de Bárcenas, Lapuerta, los Eres, Chaves, Griñán, la Gurtel, la Púnica, con su interminable lista de presuntos corruptos; dejando de lado la nómina selecta de cobradores en sobres, la financiación ilegal y el pago de reformas en B; saltando sobre las ascuas de los bochornosos casos de Blesa y Rato, –los dos prodigiosos amigos de Aznar–, con las tarjetas black y las preferentes, ahora en estos días, recientemente, ha surgido una nueva figura delictiva: los asesores de boquilla.

Pues sí, se ha puesto de moda una muy rentable actividad hasta ahora poco conocida: la asesoría de boquilla, parlanchina, incluso cafetera. Menudo negocio se han montado estos representantes políticos. Los mismos que imponen congelación salarial, aceptar empleos precarios y someternos a las leyes que ellos aprueban, esos mismos "señores" se buscan, al margen de su obligatoria dedicación exclusiva, un negocio paralelo que les proporciona grandes beneficios. Se trata de "compatibilizar su duro trabajo en el congreso" con el relajante ejercicio de aconsejar a empresas amigas y cobrar comisiones difrazadas de nómina. El caso más reciente lo protagonizan Trillo y Pujalte que cobraron 354.000 y 75.000 euros, respectivamente, de una empresa beneficiada por las adjudicaciones de parques eólicos, al tiempo que ejercían y cobraban también sus buenos sueldos como parlamentarios.

El togado Trillo es recordado por su desastrosa labor como Ministro de Defensa al autorizar la  subcontratación de un pésimo Yak42 en el que fueron conducidos a la muerte 62 militares cuyos cadáveres ni siquiera fueron identificados debidamente. Como premio a su eficaz gestión, Trillo fue nombrado embajador de España en Londres, pero el chollo de su asesoría verbal se lo dejó en herencia al diputado Pujalte, amigo suyo e incondicional de Rato. Aunque toda la oposición ha reclamado una investigación, ésta ha sido denegada pues ambos "boquilleros" tenían autorización del Congreso.

Pero ¿qué está pasando aquí?  Está prohibido que una mujer en paro cobre 426 euros al mes y se busque la vida limpiando escaleras; está prohibido que un mediomileurista tenga otro trabajo en B  los fines de semana; está prohibido que una empleada doméstica trabaje en dos hogares distintos sin estar dada de alta en ambos sitios; está prohibido que un funcionario pueda tener dos empleos; está legislado que la mujer viuda perciba sólo la mitad de la pensión de su difunto marido. Pero es completamente legal que un diputado perciba de media de 6.400 euros limpios al mes y los pueda simultanear con una o varias asesorías verbales cobrando nómina mensual por todas ellas. Además de legal, algunos políticos desean más libertad de pluriempleo. Como se ve, quieren fomentar este tipo de actividades. Es una forma de crear más empleo... para ellos. ¿Asesores o chupópteros?
 
Más artículos de Alfonso Jiménez en este enlace: http://alfonjimenez.blogspot.com.es/
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