Contador eligió ser ciclista

09 de Febrero de 2012
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En días como los presentes, se demuestra que somos un país de acomplejados. Lo único que se les ocurre a muchos –incluso a periodistas reconocidos- es culpar a Francia de la sanción que el TAS le ha impuesto a Contador. Todo lo resumimos en que los gabachos nos odian. Seguramente muy pocos sepan que el artista recientemente fallecido Antoni Tápies dibujó la portada del diario galo ‘Liberation’ el pasado trece de diciembre. Sí, un español prestigiado en un periódico del país fronterizo. Aunque, claro, eso de la pintura es algo muy aburrido y trasnochado.

¿Nos hubiéramos creído la prueba del filete contaminado si el protagonista hubiera sido un turco, por ejemplo? Aparte de acomplejados, es frecuente que en España se peque de chovinismo, una característica que nos empequeñece y, en ningún caso, nos conduce a superarnos. Los razonamientos para defender la inocencia de Contador son devastadores, se ciñen a confirmar que es muy buen chico y que nos hizo vibrar a todos. Desafortunadamente en el TAS no aceptan como pruebas exculpatorias los sollozos y el sentimiento patrio.

El Tribunal de Arbitraje Deportivo de Lausana ha procedido conforme a su legalidad. Los miembros del TAS, un alemán, un israelí y un suizo, han aplicado los artículos dos, nueve y diez del Código Mundial Antidopaje de forma rigurosa y no han contemplado positivamente las alegaciones del madrileño.

Alberto Contador eligió ser ciclista, se postró bajo la tutela del TAS y de la Agencia Mundial Antidopaje y prometió cumplir sus normas. Una de ellas señala que cuando se advierte algún resto de sustancia prohibida, por ínfimo que sea, en el cuerpo de algún deportista, en este caso referido al ciclismo, es el propio actor el que debe certificar su inocencia. Considero fácil entender esto, aunque parece que no es así en España.

De nada valen las disposiciones del Derecho ordinario. Posiblemente, este arbitraje deportivo sea un atropello legal y totalmente contrario a cualquier principio jurídico, pero Alberto Contador, al igual que sus compañeros de profesión, asumió este riesgo.

Es lícito que estas obligaciones arcaicas que dictan las federaciones deportivas se pretendan modificar. Sin embargo, sería más creíble y también efectivo abanderar la renovación de estos organismos antes de ser castigado.

Desgraciadamente, en España no poseemos autoridad para trasladar enseñanzas en este ámbito. El fútbol español –véase el caso del presidente perpetuo Villar- está podrido en su cima y en el ciclismo y el atletismo tenemos problemas agudos de limpieza.

Dicho esto, animo a Rafa Nadal a que denuncie a los guiñoles franceses que lo han calumniado al caricaturizarlo como un tramposo. De este exceso han de responder sus creadores, no un estado entero. También me agradaría que los ciclistas que actualmente son explotados se unan por fin y acaben con el monopolio del TAS y la AMA. Mientras tanto, no disponen de otra salida que no sea acatar sus órdenes.

La infamia terminó con la rueda de prensa de Contador, flanqueado por su director, Riis, un dopado confeso. El ciclista español apeló a las emociones y no reveló ninguna explicación. El fin de fiestas fue el aplauso de los periodistas. El forofismo descontrolado instalado en una profesión que debiera ser aséptica, otra lacra de España sobre la que me pronunciaré en alguna ocasión.

Manuel  González García
Twitter: m_gonzalezgcia
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