"El compromiso de los políticos", por Juan M. Roldán

22 de Agosto de 2013
"El compromiso de los políticos", por Juan M. Roldán
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En política la teoría y la praxis difieren según sea el grado de compromiso ético y moral de aquel que, en última instancia, toma las decisiones, el político.
 
Al político se le supone, a la hora de votar su elección, una serie de compromisos ético-morales que puede o no confirmar con su praxis diaria.
 
El principio del servicio por el cual el político se compromete a vivir para la política y no a vivir de la política. El político debe llegar a la política para servir y no para servirse.
 
El principio de los fines universales por el cual el político se compromete a actuar distinguiendo con claridad lo que son intereses personales o partidistas de lo que son intereses generales huyendo de la retórica que pretende disfrazar a los unos de los otros.
 
El compromiso de la dignidad por el cual el político se compromete a que sus decisiones tengan siempre en cuenta y de manera inexcusable la dignidad de todas aquellas personas que puedan resultar afectadas por la aplicación de las mismas. Es de una inmoralidad extrema utilizar a las personas como “medios para conseguir fines”. La actuación del político siempre debe basarse en los principios ético-morales que desde el cristianismo hasta la reflexión ética Kantiana conforman la base de los derechos humanos.
 
El compromiso de la receptividad por el cual el político se compromete a aceptar, con ánimo de enmienda, las críticas y quejas que los ciudadanos puedan formular a través de los cauces al efecto, siendo los medios de comunicación los más efectivos, aunque no los únicos, para tal fin.
 
El compromiso de la transparencia por el cual el político se compromete ha explicar claramente por qué y con que intención se toman unas decisiones y se desestiman otras, informando con detalle a la opinión pública sobre como y cuando se llevaran a cabo. No son admisibles las dobles intenciones en la toma de sus decisiones, debiendo decir siempre la verdad y no ocultando, tras mensajes ambiguos, intenciones inconfesables en público.
 
La política, ya desde los clásicos griegos, constituye una rama de la filosofía moral que se ocupa de cuestiones fundamentales acerca del gobierno, la justicia, la libertad, la propiedad, los derechos y todo aquello relacionado con la convivencia, es por tanto responsabilidad de cada ciudadano calibrar, con la máxima honradez intelectual posible, a cada uno de los políticos que, en los diferentes ámbitos de la administración, se someten al dictado de las urnas, pues como el día a día demuestra, no siempre los políticos hacen honor a esa serie de compromisos morales que, al igual que a los militares el valor, a priori se les supone.
 
Juan M. Roldán
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