Juan Torres, un ejemplo gráfico e inusual en el ámbito político

14 de Junio de 2011
 
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Como existen diccionarios referidos a la mayoría de las disciplinas sociales y científicas, convendría que se editara también un glosario que recogiera las palabras más utilizadas en el ámbito político. Me arriesgo a asegurar que en ese compendio no se incluiría la palabra dimisión puesto que a muchos políticos tal vocablo les produce repelús.

Es por ello por lo que quiero destacar hoy la figura del político lucentino Juan Torres. El socialista ha dimitido dos veces en una semana y tal hecho es digno de ser subrayado. En el mismo momento en que el exalcalde lucentino José Luis Bergillos hacía pública su renuncia a ocupar su lugar como concejal en el Ayuntamiento lucentino, Torres dimitía como vicesecretario general del PSOE en nuestra ciudad. No hubo una declaración formal para explicar esta decisión, pero en el programa “Plaza Nueva” de Videoluc TV se mostró en desacuerdo con el inminente, por aquel entonces, pacto entre el PSOE e IU que el pasado sábado aupó a Juan Pérez a la alcaldía de Lucena. Además, reveló que en la asamblea socialista local su voz fue discordante y expuso sus motivos para desaprobar la unión entre ambas formaciones.

En el día de hoy martes, Juan Torres ha vuelto a rechazar otro cargo político. El ya exdelegado provincial de Turismo, Comercio y Deportes abandona su puesto aduciendo que no comparte la falta de autocrítica instalada en el PSOE cordobés y que como no puede modificar la estructura socialista, prefiere retirarse a tiempo.

Además, en otro instante de su intervención en “Plaza Nueva” señaló que es un error constante en la política actual la perpetuación en el cargo y que aquélla no es un oficio común. Así es. Lo lamentable es que palabras como estas destaquen por su excepcionalidad. Un político es un servidor de los ciudadanos, tanto de los que lo votaron como de los que no. Tal y como defendía Platón, el gobierno ha de estar regido por los mejores, los más sabios. En España no ocurre esto. Aquellos que gozan de más facilidad para solicitar una excedencia en sus labores o los que no disfrutan una ocupación conocida son los que, normalmente, acceden a la política. De este modo, olvidan que la política es el arte de servir al pueblo y no la estratagema de utilizar a los ciudadanos para inmortalizarse en determinado escaño.

Por último, es sintomática una de las aseveraciones que ha pronunciado Juan Torres para justiciar su dimisión. Torres indica que como no puede cambiar las ideas dentro de su propia formación, lo más lógico es que el deserte. Es la triste realidad. El férreo entramado de los partidos políticos no permite resquicios para la autocrítica o la disensión. Véase las decisiones del PSOE e IU cordobeses de sancionar a los concejales que no han cumplido con sus exigencias postelectorales. ¿15M? ¿Asambleas? Tampoco es esta la solución. Ya se está comprobando en que está desembocando esta espiral antisistema. Se han autoproclamado representantes del pueblo español y creen albergar los derechos intocables de reventar todo aquello que no les guste. Yo sí exijo democracia para todos.
 
Manuel González García
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