"La calle es mía", por Francisco Morón

30 de Septiembre de 2012
"La calle es mía", por Francisco Morón
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Con el permiso del autor del artículo anterior titulado: LA CALLE ES MÍA.


Comparto lo que dice el artículo del Sr. Roldán –publicado en este diario digital hace unos días y que cito en el encabezado– porque estoy convencido de que es verdad que el PP lleva en sus genes un grado de intolerancia, de intentar dominar a los ciudadanos por la fuerza y no dudan –lo estamos viendo estos días– en utilizar una institución tan sensible como las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, la policía en este caso, para intentar callar por la fuerza a ciudadanos que protestan, y con razón, por sus políticas erráticas.

Sin embargo Sr. Roldán, permítame que yo también felicite a la policía, y que lo haga totalmente convencido, porque yo he visto, como todos hemos visto, situaciones en las que hacen un servicio impagable a la sociedad: salvan vidas, ayudan a otras a venir al mundo en situaciones de riesgo, combaten el tráfico de drogas, impiden crímenes, ayudan a esclarecer los que no pueden impedir, nos ayudan en las carreteras, en las calles, en nuestras casas cuando la situación lo requiere, en situaciones de calamidades y catástrofes, y todo esto las 24 horas del día, los 365 días del año, en definitiva nos ayudan y nos protegen a todos, por todo eso estoy convencido de que las fuerzas de orden público son necesarias. Pero tengo que decir también que, por desgracia para todos, hay situaciones en que son utilizadas o se dejan utilizar por los gobiernos de turno como porra de azote contra los ciudadanos que se manifiestan contra ellos usando –estos gobiernos digo– el recurso fácil de la intimidación y la agresión en vez de escuchar sus reivindicaciones o sus necesidades, empañando de paso la importantísima labor que estos cuerpos realizan todos los días.

Cuando mucha gente se manifiesta por una causa común es la evidencia clara de que algo que afecta a muchas personas se está haciendo mal o injustamente, como está ocurriendo –por ejemplo– con la crisis que nos azota todos los días y cuyo peso terrible se está cargando sobre la parte más débilde nuestra sociedad, o cuando se ha oído a un presidente de gobierno y a los suyos decir por activa y por pasiva: "yo no haré esto" o "yo haré aquello" y luego hacen todo lo contrario, incumpliendo compromisos contraídos con los ciudadanos, como está ocurriendo con el gobierno actual de Rajoy. En estos casos, creo que dichas fuerzas deberían tener la autonomía suficiente para no permitir que se les utilice, que se les obligue a golpear o maltratar a ningún ciudadano por muchas órdenes que se les dé desde el gobierno o sus ministerios. A las alturas que estamos todos sabemos que existen técnicas y maneras eficientes de controlar multitudes respetando sus derechos y sin darles una paliza.

“LA CALLE ES DE TODOS”, “LOS CIUDADANOS SON LO PRIMERO” lo han repetido hasta la extenuación en sus mítines durante la campaña y se han olvidado de sus mensajes y compromisos en cuanto han contado los votos, lo han hecho de una manera fría y calculadora, por eso los ciudadanos se manifiestan, siempre tienen derecho a hacerlo pero esta vez con más razón si cabe.
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