Las becas invisibles

10 de Febrero de 2016

Ahora que estamos en un momento de incertidumbre política las dificultades en nuestro país se multiplican una vez más. Parece que no solo problemas como el alto desempleo, que venimos arrastrando todos estos años de crisis, los recortes en sanidad o los casos de corrupción de los partidos que "aspiran" a gobernar el país, muchos de los cuales a través de pactos hipócritas en contra de sus ideologías, son los únicos temas de conversación en los hogares durante el almuerzo o la cena. Un nuevo tema comienza a emerger de forma más habitual que de costumbre, la educación.

No podemos obviar, que esta ha tenido una especial relevancia todos estos años debido a los recortes que se han producido, como la aplicación de la LOMCE o la aprobación de las reválidas. Sin embargo, ahora el gobierno nos vuelve a fallar de nuevo, claro está, que no nos sorprende, porque es algo de lo más habitual. ¿Qué ocurre ahora?¿Cuál es el nuevo problema que nos afecta? Si ya ocurría con las subvenciones tardías que no recibía La Cónsula, ahora el problema de las becas se traslada a las universidades. Son miles de estudiantes los que todavía, por desgracia, no han podido recibir ese dinero, que evidentemente les corresponde, porque por algo se las han aceptado. Y sí, me incluyo, porque como muchos españoles soy becaria y estoy estudiando una carrera que me tengo que pagar.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) durante el curso 2013-2014, aproximadamente  se ofrecieron 909.700 becas a estudiantes universitarios por un importe total de 885.000 euros. Parece que son cifras muy altas y muchas las ayudas prestadas por parte del Ministerio de Educación. Sin embargo, vayámonos un poco más atrás en el tiempo a ver qué ocurre. En el curso 2011-2012 hubo 1.045.00 becas concedidas que significaron un gasto de 1.095.000 euros.

Mi pregunta es la siguiente: ¿Somos nosotros los que tenemos que pagar las consecuencias de un gobierno que no sabe resolver los problemas de su país? La dejo en el aire, que cada uno medite y reflexione. Por lo que a mí respecta, creo que es más que evidente la respuesta que pensarán la mayoría de las personas que lo lean. 

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