El Ayuntamiento de Lucena solicitará la inmatriculación del Puente Povedano –es decir, su inscripción a nombre del Consistorio en el Registro de la Propiedad– como única vía para desbloquear las obras pendientes y evitar el desplome de este histórico puente renacentista del siglo XVI, que sigue en situación de grave riesgo estructural.
La decisión llega después de que las dudas legales sobre la titularidad del monumento hayan paralizado la segunda fase del proyecto de restauración, impidiendo al Ayuntamiento intervenir y destinar fondos públicos a su conservación. El problema: el Puente Povedano no está inventariado como bien municipal ni consta como propiedad de la Junta de Andalucía, lo que lo mantiene en un limbo administrativo que amenaza directamente su supervivencia.
Según ha explicado la concejala de Patrimonio, Charo Valverde, la situación no ha cambiado desde que se detectó el bloqueo. “Estamos absolutamente en la misma situación que teníamos desde el principio. Ni está inmatriculado como bien de la Junta de Andalucía ni es un bien municipal”, ha señalado.
Sin posibilidad de actuar al no figurar como bien municipal
El secretario municipal ha advertido que, ante la falta de inscripción como bien público y la posibilidad de una “doble demanialidad”, no puede emitir informe favorable para actuar ni destinar dinero público a unas obras sobre un bien que no figura como propio. Desde la Junta de Andalucía, según el Consistorio, se sostiene un argumento similar, lo que, en la práctica, ha dejado al puente sin “propietario” que se haga cargo del mismo y con la amenaza de derrumbe creciendo con el paso del tiempo.

Valverde critica este escenario por sus consecuencias: “Eso es lo que te da lugar a que nadie tenga ni el derecho ni la obligación de hacerse cargo de su conservación”, afirmó, rechazando que pueda sostenerse una situación en la que el monumento quede atrapado entre administraciones mientras su deterioro avanza.
Ante este bloqueo, el Ayuntamiento ya trabaja en la solución que se ha aplicado en un caso similar en el municipio de Espejo: iniciar un expediente de dominio para inmatricular el puente como bien de titularidad municipal. La edil ha confirmado que toda la documentación disponible ya se ha trasladado al área de Régimen Interior para estudiar y tramitar el procedimiento cuanto antes.
Si el proceso culmina, el puente pasaría a formar parte del inventario municipal y se abriría la puerta a ejecutar la segunda fase de la restauración, una intervención que, según recordó Valverde, ya fue cuantificada en 2019 en torno a los 600.000 euros.
“Entendemos que llegado ese momento no habrá ya ningún obstáculo para acometer esa segunda fase”, sostuvo la concejala, que también apuntó a la posibilidad de recurrir a ayudas externas una vez se aclare la titularidad: “Cuando llegue el momento y se incluya en el inventario municipal podremos pedir algún tipo de ayuda o subvenciones, de la Unión Europea, del Ministerio, de donde sea”.
Un poco de historia
El Puente Povedano, construido en 1579, es una obra de piedra renacentista con estructura de mampostería y sillares, levantada sobre el río Anzur en el paraje de las Navas de Mingo Rubio, y conectaba una antigua ruta entre Lucena y Benamejí. Durante siglos fue un paso fluvial clave en la zona. El puente salva un desnivel de unos seis metros de altura y la longitud total es de unos 80 metros, presentando una anchura aproximada de unos 6 metros.
En 2019 se ejecutó una primera fase de intervención que permitió frenar su deterioro más urgente. Los trabajos, realizados por la empresa Antica Rehabilitación, consistieron en la consolidación de los arcos y el pilar central, con un presupuesto de 67.639 euros. Aquella actuación evitó el hundimiento y fue planteada como el inicio de un proyecto más ambicioso para su recuperación total.
Sin embargo, las actuales trabas administrativas frenaron la continuidad del plan. El pasado año incluso se incluyó una partida presupuestaria para avanzar en la restauración, aunque finalmente no pudo aplicarse por la falta de respaldo legal. Este año el Ayuntamiento ha vuelto a incorporar 17.000 euros para una actuación de urgencia, aunque por el momento la situación sigue bloqueada, por lo que serán destinados a la aceña de Jauja.
Mientras el expediente avanza, el riesgo se mantiene. Valverde insiste en que el objetivo inmediato es frenar el deterioro crítico de la zona más vulnerable del puente. “Ahora mismo se trata de evitar el derrumbe de esa parte”, advirtió.
El futuro de este puente histórico pasa por un trámite registral. Si no se resuelve pronto, Lucena podría perder una de sus construcciones históricas más singulares.