El Ayuntamiento de Lucena ha ordenado la paralización de cualquier actividad en una parcela situada en el entorno de la urbanización de Los Poleares, donde diferentes movimientos de tierra han generado una creciente preocupación entre los vecinos ante el posible incremento del riesgo de inundaciones en las calles y viviendas próximas. El alcalde, Aurelio Fernández, ha confirmado este jueves que la propiedad no había presentado ante el Consistorio documentación para realizar las actuaciones ejecutadas y que Urbanismo ha requerido ahora la información necesaria para determinar su legalidad y las medidas que deberán adoptarse.
La intervención municipal llega después de que vecinos de distintas calles de la zona hayan presentado durante los últimos días ante el consistorio varios escritos acompañados de un centenar de firmas, reclamando la paralización inmediata de los trabajos, una inspección urbanística y medioambiental y la restitución del terreno a su estado original.
La principal preocupación vecinal se centra en las consecuencias que los movimientos de tierras podrían tener ante un episodio de precipitaciones intensas. En su escrito, los afectados advierten de que las actuaciones realizadas podrían provocar arrastres de sedimentos hacia el alcantarillado público y generar riesgo de entrada de agua en sótanos y viviendas colindantes. También cuestionan el posible uso futuro de los terrenos y señalan las limitaciones urbanísticas que, a su juicio, afectan a la parcela.
La alarma ha llevado además el asunto hasta la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), debido a la proximidad y posible afección de los trabajos al arroyo Agua Nevada. La entidad ha visitado ya el lugar y ha iniciado actuaciones en el ámbito de sus competencias. Los vecinos sostienen en su escrito que se habrían realizado movimientos de tierra y vertidos en terrenos afectados por la zona de policía del cauce y reclaman que se compruebe el cumplimiento de la normativa hidráulica.
Reunión municipal con los vecinos
Fernández visitó este miércoles la parcela acompañado por la concejala de Urbanismo, Charo Valverde, y mantuvo un encuentro con los residentes. Tras esa visita, el alcalde ha explicado que la primera decisión municipal ha sido impedir que continúen los trabajos. “A día de hoy allí no hay ninguna actividad y no debe de haberla”, ha señalado, indicando que la orden de paralización ya había sido comunicada a los propietarios.
Urbanismo ha requerido además a la propiedad una serie de documentos que serán estudiados por los técnicos municipales. Sus informes deberán establecer qué actuaciones se han realizado, si son compatibles con la normativa urbanística y si resulta necesario devolver la parcela a su situación anterior. También se analizará la existencia de posibles infracciones y, en su caso, la continuidad del correspondiente expediente.
En este sentido, el alcalde ha aclarado un aspecto relevante: la propiedad no había solicitado autorización municipal para ejecutar los movimientos de tierra realizados. “No es que haya hecho más o haya hecho menos de lo que había pedido, es que no había pedido hacer nada”, ha afirmado Fernández.
A partir de ahora serán los servicios técnicos de Urbanismo los que tendrán que pronunciarse sobre las consecuencias de esas actuaciones. El Ayuntamiento esperará igualmente a conocer las conclusiones de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. “Vamos a esperar a que los técnicos municipales digan, que Confederación también diga, y una vez que tengamos todos los informes [...] vamos a seguir evidentemente los criterios técnicos”, ha avanzado Fernández.
La desaparición de un talud, entre las principales preocupaciones
Uno de los aspectos que más inquieta a los residentes es la modificación de la configuración previa del terreno. El propio alcalde ha explicado que en la zona existía un talud natural que actuaba como elemento de contención frente al agua procedente de episodios de lluvia, circunstancia que deberá ser valorada ahora por los técnicos.
“El peligro no era tanto en cuanto a lo que el arroyo hubiera podido recibir de tierra, sino que allí había un talud que en principio a las lluvias las paraba, no llegaba a las calles”, ha señalado Fernández. La preocupación radica en que, tras los movimientos efectuados, “si viene esa lluvia ya no hay nada que lo pare”, con el consiguiente riesgo de desplazamientos de barro y problemas en las zonas situadas a menor cota.
Precisamente, el posible peligro de inundación constituye uno de los argumentos centrales del escrito vecinal. Los afectados consideran que las alteraciones realizadas sobre el terreno, unidas a eventuales lluvias intensas, pueden modificar la escorrentía y favorecer arrastres hacia las calles y viviendas próximas.
Fernández ha asegurado que el Ayuntamiento hará cumplir tanto el planeamiento urbanístico como el resto de la legislación aplicable y ha querido trasladar un mensaje de tranquilidad a los residentes. “Se va a cumplir con la legalidad, con la legislación vigente, con nuestro Plan General de Ordenación Urbana”, ha afirmado.
El alcalde ha pedido igualmente a los vecinos que comuniquen inmediatamente al Ayuntamiento cualquier nueva actuación que puedan detectar en la parcela mientras permanezca vigente la paralización.