El Ayuntamiento de Lucena trabaja ya en la presentación de varios proyectos a la convocatoria de ayudas del 2% Cultural, una medida contemplada en la Ley del Patrimonio Histórico Español que permite financiar actuaciones de conservación y promoción del patrimonio a partir del 2% del presupuesto de las grandes obras públicas del Estado.
Según ha confirmado a Lucena Hoy la concejala de Patrimonio Histórico, Charo Valverde, el principal objetivo del consistorio es presentar una propuesta centrada en el yacimiento de Morana, un enclave de gran valor arqueológico que fue adquirido por el Ayuntamiento hace más de un año pero en el que, hasta ahora, no se ha podido intervenir más allá del vallado perimetral.
"Tenemos ya que empezar a actuar en Morana", afirma Valverde. “Llevamos muchos años tras su adquisición, y hoy por fin es propiedad municipal. El arqueólogo del ayuntamiento está ya en contacto con un arqueólogo-restaurador de la Universidad de Granada para poder elaborar un proyecto que permita iniciar la investigación y puesta en valor del yacimiento”.
La edil señala que el equipo técnico trabaja contrarreloj para preparar una propuesta sólida antes del plazo previsto a mediados de febrero, fecha límite de la convocatoria del Ministerio de Cultura. Durante estas semanas, ya se ha realizado una primera visita y se espera una nueva inspección in situ para concretar los detalles del proyecto esta misma semana.

Morana, prioridad para el futuro arqueológico de Lucena
Morana es considerado uno de los espacios arqueológicos con mayor proyección del término municipal, con un potencial aún por descubrir tanto en el ámbito científico como en el turístico y cultural. La edil reconoce que la prioridad del Ayuntamiento es iniciar, al fin, los primeros trabajos de consolidación, estudio y revalorización pública del yacimiento.
Además de Morana, el Ayuntamiento no descarta presentar proyectos adicionales vinculados a otros espacios protegidos como el Castillo del Moral y el Museo de la Ciudad, ubicado en el Palacio de los Condes de Santa Ana, ambos declarados Bien de Interés Cultural (BIC).
Situada junto a la carretera de Jauja, y catalogada como Bien de Interés Cultural por la Junta de Andalucía desde hace más de veinte años, la fortificación íbero-romana de Morana contiene una parte importante de la historia de Lucena. El ayuntamiento adquirió en julio de 2024 dos parcelas, la denominada "Ciudad Alta", donde se encuentra el recinto fortificado, con una superficie de 76.306 m², y la necrópolis, con otros 9.509 m². Ambas están calificadas como suelo no urbanizable y gozan de especial protección ambiental y arqueológica. El acuerdo contemplaba el pago de 251.860 euros, a satisfacer en tres anualidades. El último de los pagos, de 74.000 euros, será satisfecho en el primer trimestre de 2026.
La positiva experiencia que ha supuesto la puesta en valor de otros yacimientos similares en el sur de la provincia como Torreparedones en Baena, el Cerro de las Cabezas en Fuente Tójar, Cerro de la Cruz y El ruedo, en Almedinilla, o la villa romana de Fuente Álamo en Puente Genil, debe servir a la nueva corporación municipal como acicate para abordar este proyecto.
La convocatoria del 2% Cultural supone una de las vías más relevantes de financiación para el patrimonio a nivel nacional. De ser aceptada, la subvención permitiría a Lucena avanzar de forma decisiva en la recuperación de su legado histórico, reactivando espacios aún inexplorados y reforzando su atractivo como destino cultural. Esta línea de ayudas ha permitido en estos últimos años llevar a cabo intervenciones de calado en espacios monumentales de localidades cercanas como Priego de Córdoba o Montillla.
Un poco de historia de Morana
El paraje de Morana, situado cerca del río Anzur, cuenta con 1,2 hectáreas correspondientes a la necrópolis, ocho de la ciudad íbera, cuatro del cerro Acebuchoso, así como un bosque mediterráneo anexo. El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía declaró el 6 de marzo de 2000 como Bien de Interés Cultural, con el rango de Zonas Arqueológicas, los restos de "Las Laderas de Morana". El yacimiento responde a un modelo de fortificación en lugar elevado, muy característico de la población protohistórica del valle del Genil. Aunque no se han encontrado huellas arquitectónicas anteriores a la presencia íbera, los restos cerámicos recogidos permiten datar la primera ocupación del enclave en la época tartésica. Del período ibérico han quedado vestigios de una doble línea de muralla y de un baluarte defensivo, a los que se suman otros hallazgos procedentes de la ocupación romana como siete cisternas, tumbas hipogeas, un almacén y otros elementos constructivos.