Las distintas administraciones exploran vías de financiación para afrontar la urgente rehabilitación estructural del antiguo convento alcantarino de El Valle, hoy parroquia de la Sagrada Familia

Ayuntamiento y Fundación Cortés y Curado, propietaria del inmueble, coordinan gestiones con la Diputación y el Obispado para una actuación prioritaria que podría superar los 300.000 euros solo en su fase de consolidación

27 de Abril de 2026
Parroquia de la Sagrada Familia. Foto: Turismo de la Subbética

Las gestiones institucionales para hacer frente a los graves problemas estructurales detectados en la parroquia de la Sagrada Familia y en el complejo religioso anexo siguen avanzando, con contactos ya abiertos entre el Ayuntamiento de Lucena, la Diputación de Córdoba, el Obispado de Córdoba y la Fundación Cortés y Curado, titular del inmueble, con el objetivo de articular líneas de financiación que permitan acometer una intervención de gran calado. Las primeras estimaciones técnicas sitúan la actuación básica necesaria en torno a los 300.000 euros, una cuantía destinada exclusivamente al recalce integral del edificio y a la estabilización de su estructura, sin incluir aún la posterior reparación de grietas, cubiertas, paredes, techos y suelos dañados por los desplazamientos ya sufridos.

El párroco de la Sagrada Familia, Fernando Martín, ha querido trasladar un mensaje de tranquilidad al asegurar que “en este momento no existe peligro de derrumbe” ni riesgo inmediato para la continuidad de los servicios sociales y pastorales que se desarrollan en el recinto. Según explicó, el problema principal radica en un movimiento progresivo de pilares, que viene de tiempo atrás y que ha terminado provocando grietas visibles y desplazamientos en la cubierta. Sin embargo, advirtió de que la entrada de agua tras las últimas lluvias ha acelerado el deterioro y ha convertido la reparación en una actuación ya inaplazable. “Si no se arregla, llegará un momento en que lógicamente tendrá sus consecuencias”, resumió gráficamente, insistiendo en que la prioridad absoluta pasa por consolidar la base del edificio, recalzar la estructura y asegurar definitivamente el tejado para evitar que el interior continúe deteriorándose.

Desde la Fundación Cortés y Curado, responsable patrimonial del complejo, ya se están dando los pasos técnicos y administrativos necesarios para definir con precisión el alcance del proyecto y estudiar la fórmula económica más viable para ejecutarlo. Fernando Martín confirmó que, paralelamente, se han iniciado conversaciones con el Ayuntamiento y con el área de Servicios Sociales para tratar de sumar apoyos institucionales a una obra cuyo coste excede con mucho la capacidad ordinaria de la parroquia. La dimensión del problema obliga, según admiten todas las partes, a una respuesta compartida en la que deberán implicarse no solo la propiedad y la diócesis, sino también administraciones públicas capaces de canalizar subvenciones extraordinarias o aportaciones directas.

En ese escenario, el alcalde de Lucena, Aurelio Fernández, confirmó que ya ha mantenido varias conversaciones tanto con el presidente de la Diputación de Córdoba, Salvador Fuentes, como con responsables del Obispado y con el propio párroco para estudiar todas las alternativas posibles de financiación. El regidor explicó que el Consistorio está a la espera de que el Obispado, la Fundación y la parroquia definan técnicamente “la manera de actuar” y los pasos concretos de la obra para, a partir de ahí, activar la colaboración institucional “allá donde podamos llamar a las puertas que se puedan llamar”. 

Pero más allá de la evidente dimensión patrimonial del problema, el Ayuntamiento subraya que la urgencia de la rehabilitación viene determinada también por el intenso uso social del complejo, sede de servicios tan sensibles como Cáritas Parroquial de la Sagrada Familia y el Comedor Social Virgen de Araceli. 

 

Unos problemas arrastrados por este edificio histórico

La actual parroquia de la Sagrada Familia se asienta sobre el antiguo convento fundado en 1713 por los Franciscanos Descalzos (Alcantarinos) en la que ya era ermita de la Virgen del Valle. Desamortizado en 1835, hasta finales del siglo pasado, principios de este no fue ocupado por otra comunidad religiosa. Destinado muchos años como Casa Asilo de los Ancianos Desamparados, a inicios de la década de los ochenta se convirtio en uno de los Hogares de la obra de Jesús Abandonado de la mano de Prudencio Uzar, que acometió, mediante aportaciónes ciudadanas y distintas ayudas la recuperación de un edificio que se encontraba en una pésima situación para su uso como residencia de personas sin recursos. La iglesia, de no muy grandes dimensiones, consta de una sola planta con capillas laterales. En su interior destaca el retablo mayor realizado por Juan Abundio de Burgos. Ejecutado entre 1760 y 1763, es de madera de pino flandes tallada y dorada. La calle central está totalmente ocupada por la boca del camarín de la Virgen del Valle, con arco de medio punto.

Ya en abril de 2020 el párroco, Fernando Martín, solicitó ayuda de la ciudadanía para hacer frente a la mala situación general en la que se encuentraban las instalaciones, con rajas en el techo del comedor, goteras en distintas partes del inmueble y daños, todavía menores, en el propio templo.  Ademas, hace dos años, el propio párroco volvió a hacer una petición de ayuda ante los importantes daños detectados en la estructura del edificio y anunciaba la necesidad de poner en marcha un proceso de rehabilitación integral para garantizar la estabilidad y la seguridad del inmueble. Para ello, se realizó un estudio geotécnico con la ayuda económica del Ayuntamiento de Lucena, con el objetivo de identificar y localizar la problemática que estuviera haciendo daño al edificio, afectado por el movimiento en los pilares de las fachadas exteriores, que provocaron importantes y numerosas grietas tanto en el suelo como en las paredes, dando lugar a la rotura de tuberías y distintos desperfectos. 

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