El Ayuntamiento de Lucena ha requerido a la propiedad de los terrenos situados junto a la urbanización de Los Poleares, en los que se realizaron una serie de movimientos de tierra que generaron preocupación entre el vecindario, que reponga el talud con sus dimensiones y forma originales "a la mayor brevedad", para evitar un posible incremento del riesgo de avenidas de agua y barro. Sin embargo, no se ha establecido un plazo concreto para cumplir este requerimiento, según explicó ayer la concejala de Urbanismo, Charo Valverde.
Valverde ha señalado la buena disposición inicial de la propiedad a restituir la situación de los terrenos tras el revuelo que generó el movimiento de terrenos. Según la edil popular, la primera autorización solicitada por los propietarios tras dictarse la paralización de los trabajos, se refería a la colocación de una valla de simple torsión, una intervención que no resuelve el problema del agua. Posteriormente se plantearon dos alternativas: construir un muro o recuperar el talud original. Según la concejala, la primera opción no resulta viable por la clasificación rústica del suelo, por lo que el criterio técnico municipal se decantó por la segunda. No obstante, Urbanismo no ha establecido un plazo temporal para la reposición.
Un centenar de firmas de protesta
La intervención del Ayuntamiento se produjo después de que vecinos de distintas calles del entorno presentaran varios escritos acompañados de un centenar de firmas, reclamando la paralización inmediata de los trabajos, una inspección urbanística y medioambiental y la restitución del terreno a su estado original. Ante la inexistencia de documentación correspondiente a los movimientos de tierra que se estaban llevando a cabo, Urbanismo paralizó cualquier actuación adicional y solicitó la información necesaria para determinar su legalidad y las medidas correctoras.
Los afectados temen que, ante un episodio de precipitaciones intensas, la alteración del terreno favorezca arrastres de sedimentos hacia el alcantarillado público y la entrada de agua en sótanos y viviendas colindantes. Sus escritos también cuestionan el posible uso futuro de la parcela y las limitaciones urbanísticas que consideran aplicables.
El asunto llegó asimismo a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) por la proximidad de los trabajos al arroyo Agua Nevada. El organismo ha visitado la zona e iniciado actuaciones dentro de sus competencias, aunque, según Valverde, el Ayuntamiento todavía no ha recibido una resolución ni una comunicación sobre posibles sanciones.
