El Salón de los Espejos del Círculo Lucentino ha acogido en la mañana de hoy la presentación de ÁBSIDE. La custodia del mal, la última novela del escritor lucentino Mario Flores Martínez, publicada por la editorial Angels Fortune, en un acto que ha reunido a numeroso público y a representantes municipales.
Flores ha estado acompañado por Rafael Ramírez Ponferrada, médico y comunicador, autor del prólogo de la obra; así como del profesor y cronista Francisco López Salamanca, responsable del epílogo. Ambos intervinieron durante la presentación para contextualizar la novela y poner en valor su carácter histórico y literario.
Una trama que conecta Segovia con Nueva York
ÁBSIDE. La custodia del mal consolida a Mario Flores Martínez (Lucena, 1969) como autor de narrativa histórica actual. Psicólogo y escritor, es autor de Los Sumideros del Hombre, La Playa de Varsovia y Los espías del Hernal, obras que ya anticipaban su interés por los enigmas históricos y su capacidad para convertir un detalle real en el motor de una gran historia.
En su nuevo libro recupera un episodio histórico real: el traslado en 1948 del ábside románico de Fuentidueña (Segovia) a Estados Unidos, donde fue reconstruido piedra a piedra en The Cloisters, el museo del Metropolitan Museum of Art.
A partir de este hecho documentado, el autor construye una historia que abarca tres generaciones de la familia Castresana, desde 1931 hasta 2003, y que combina misterio, intriga histórica y giros narrativos que —como él mismo explicó— “obligan al lector a preguntarse qué contiene realmente ese ábside para que exista gente dispuesta a impedir a toda costa que se mueva de su sitio”.
El origen de la novela, cuenta Flores, “nace de una ausencia”: el descubrimiento de que el Hotel Pensilvania —donde se había alojado años atrás— había sido demolido. Ese impacto, unido al magnetismo del ábside de Fuentidueña, acabó “hilándose en una trama que une dos elementos que en apariencia no tienen nada que ver”. Y en el corazón de esa trama late un secreto: “El ábside encierra algo. Algo muy gordo, que se desvela al final”.
Con ÁBSIDE, Mario Flores combina hechos reales y ficción para construir un suspense que viaja entre Segovia y Nueva York para descubrir qué puede ocultar una piedra que ha cruzado un océano… y por qué hay quienes temen que vuelva a moverse.
Rafael Ramírez Ponferrada: “Una historia consistente, original y entrañable”
En su intervención, Ponferrada destacó el equilibrio entre documentación, psicología de personajes y ritmo narrativo que caracteriza la obra:
“Mario nos regala una historia interesante, consistente, original y entrañable a un tiempo. Arranca en la recia estepa castellana y nos sumerge en la luminosidad de la Gran Manzana en un flashback de épocas y personajes, que lejos de confundir al lector, lo mantienen en una más que conveniente tensión narrativa.”
El prologuista subrayó también la habilidad del autor para retratar la condición humana: “La filia, las formas, el amor, el odio... en definitiva la condición humana, se degradan correctamente dispuestos en el desarrollo del relato.”
Ramírez Ponferrada cerró su intervención definiendo la novela como “un viaje que permite recordar cada rincón descrito, con un final sorprendente y luminoso”.
Francisco López Salamanca: la novela como denuncia de las pérdidas patrimoniales
Por su parte, Francisco López Salamanca centró su intervención en el contexto histórico del expolio patrimonial español durante los siglos XIX y XX, un tema que atraviesa la trama de la novela:
“El ábside es un símbolo perfecto para recordar cómo España ha perdido patrimonio irreparablemente: por guerras, por desamortizaciones, por beneficios o por simple por ignorancia.”
El cronista recordó episodios desde el s.XIX hasta nuestros días, como la desamortización de Mendizábal, los saqueos vinculados a diversos conflictos o, más recientemente, la pérdida de bienes artísticos de conventos centenarios en nuestra localidad, señalando el reciente caso del convento de las Carmelitas Descalzas: "podemos decir que el patrimonio también es perteneciente a los pueblos, con más de cuatrocientos años aquí, y era un bien local".
“Tenemos que conocer lo que tenemos para protegerlo. Porque lo que se pierde, es para siempre.”
López Salamanca explicó que su epílogo es precisamente un recorrido por esas pérdidas y por la necesidad de valorar el patrimonio como parte esencial de la memoria colectiva.
Para el autor, ÁBSIDE se enmarca en una línea que ya abrió con La playa de Varsovia y Los espías del Hernal: combinar hechos históricos con ficción para generar un suspense que permita reflexionar sobre el pasado.
