El IES Marqués de Comares ha presentado este viernes los actos conmemorativos de su 75 aniversario y el nuevo logo corporativo que identificará al centro a partir de ahora con motivo de la efeméride, en un acto celebrado junto a alumnos y profesorado.
En la presentación han participado el director del centro, José Fernando Lavela, el alcalde de Lucena, Aurelio Fernández, y la concejala de Educación, Míriam Ortiz.
El IES Marqués de Comares, fundado el 17 de mayo de 1952 como Instituto Laboral de Lucena, es actualmente el centro público de educación secundaria en activo más antiguo de la ciudad. Inicialmente, comenzó su actividad en el edificio de la calle Condesa Carmen Pizarro, donde hoy se encuentra el Conservatorio de Música.
Durante su intervención, José Fernando Lavela explicó que este acto supone “el pistoletazo de salida” de un año “especial y emotivo” para toda la comunidad educativa del IES Marqués de Comares. El director destacó la renovación de la imagen corporativa del centro “adaptada a los tiempos actuales” y adelantó algunas de las actividades previstas, como una exposición artística en el Palacio de los Condes de Santa Ana (del 9 de abril al 23 de mayo de 2027), actos de reconocimiento o la publicación de un libro sobre la historia del centro de la mano del historiador Francisco López Salamanca. Además, recordó que la celebración coincidirá con el 25 aniversario del Bachillerato de Arte del instituto, una modalidad exclusiva en la localidad.
El nuevo logo ha sido diseñado por Juan Luis Pérez y está inspirado en la conocida escultura e icono del centro, sobre la que se representa el busto del marqués leyendo, situada en la entrada del mismo y realizada hace 25 años por el profesor Lázaro García con motivo del 50 aniversario del instituto.

El I marqués de Comares, Diego Fernández de Córdoba y Arellano, fue un influyente noble y militar castellano que pasó a la historia por su participación en la captura del rey Boabdil en la Batalla de Lucena y por ejercer como gobernador de Orán y primer virrey de Navarra a comienzos del siglo XVI.
Sobre esta obra, el profesor y escultor Lázaro García reconoció que el encargo supuso “un gran desafío”, ya que no existía ninguna imagen o retrato histórico del personaje. “El gran interrogante se situaba en quién era personalmente el Marqués de Comares y cómo era físicamente”, explicó, señalando que le sorprendió su faceta menos conocida: "la de un humanista dedicado a la literatura y a su estudio", destacando que "fue precisamente en esa dualidad donde encontré la verdadera esencia de la obra, plasmando una figura culta, reposada, meditativa, una imagen que encajara a la perfección con el entorno educativo donde iba a ser expuesta".
