Los habitantes de la Cueva del Ángel ya consumían aceitunas hace 300.000 años

El equipo de investigación de la cueva del Ángel, que dirige Cecilio Barroso, ha hecho hoy balance de lo que ha dado de sí la actual campaña de estudio de los más de 1

08 de Agosto de 2014
Los habitantes de la Cueva del Ángel ya consumían aceitunas hace 300.000 años
 
El equipo de investigación de la cueva del Ángel, que dirige Cecilio Barroso, ha hecho hoy balance de lo que ha dado de sí la actual campaña de estudio de los más de 1.000 restos óseos hallados en la sima de la Sierra de Aras durante el pasado verano.
 
Barroso indicó que los huesos encontrados se han dividido en dos periodos en función de su antigüedad: los pertenecientes al Neolítico –hace unos 7.000 años– y los que se encuadran en el Calcolítico o Edad del Cobre, hace unos 5.000 años. Con todo Barroso dejó claro que los hallazgos nos sitúan todavía en unos niveles muy superficiales de excavación, en un yacimiento en el que se tiene la seguridad de encontrar restos de homínidos con una antigüedad de 300.000 a 400.000 años atrás.
 
El estudio ha permitido descubrir que casi la mita de los huesos encontrados pertenecerían a niños, lo que determina unos altísimos ratios de mortalidad infantil, que los investigadores ligan al consumo de un agua insalubre tras el destete.
 
El tercer hecho destacado por el director de la excavación se refiere a la existencia de huesos quemados y descarnados, con marcas dentales en su superficie que determinarían la existencia de rituales de antropofagia o utilización de los cadáveres como alimento durante el Neolítico, mientras que en la Edad del Cobre, la covacha sería utilizada como cueva-dolmen, con un carácter ritual, similar al que se ha observado en la Cueva del Mirador de Atapuerca.
 
En cuanto a los estudios centrados en el uso de la cueva durante el Paleolítico, Barroso indicó que los datos constatan la excepcionalidad del yacimiento de la Cueva del Ángel. Al abundante material lítico descubierto hasta ahora, se suma el descubrimiento de cuatro especies vegetales ligadas al uso de la cueva, llamando poderosamente la atención del equipo de investigación, la constatación del almacenamiento de aceitunas de olivos silvestres para su consumo posterior como alimento, lo que supone el uso más antiguo conocido hasta ahora de esta planta tan ligada a la cultura mediterránea. La aparición de estos restos de aceitunas permiten dibujar un paisaje de esta zona hace 300.000 años, un tanto diferente de lo que se pensaba hasta ahora y unas habilidades recolectoras por parte de los preneandertales que las habitaron.
 
A ello se suma la existencia de uno de los hogares –fuego de cueva– más antiguos conocidos hasta ahora, con más de 2,60 metros de profundidad de cenizas, que definen un poblamiento continuado de la zona durante cientos de miles de años que hacen de la Cueva del Ángel un lugar único en Europa.
 
De cara al próximo año Barroso reveló dos datos importantes. El primero se refiere al cambio de denominación y objetivos de la Fundación Cueva y Sima del ángel, que pasa a denominarse Instituto de Investigación de Prehistoria y Evolución Humana, manteniendo su sede en Lucena. La fundación pretende centrar sus esfuerzos no solo en la investigación de la cueva sino también en la formación y el estudio de otros yacimientos tanto en España como en otros países europeos o africanos.  La nueva fundación espera contar con un módulo del complejo educativo de Los Santos, que gestiona el Ayuntamiento, como sede permanente.
El segundo asunto es la solicitud a la Junta de Andalucía de dos campañas consecutivas de excavación para los años 2015 y 2016, en lugar de volver a alternar excavación y estudio.
 
Barroso ha indicado que, ante la decisión de la Junta de Andalucía de no financiar nuevas excavaciones en Andalucía, a excepción de Orce (Granada), la fundación espera mantener la ayuda municipal y contar con aportaciones de otras administraciones como la Diputación Provincial de Córdoba y de empresas locales, como Carrefour, que este año ha colaborado en la campaña que acaba y en cuyas instalaciones se celebró la rueda de prensa de balance de la misma.
Entre los patronos de la fundación se mantiene la presencia del alcalde, Juan Pérez, y en la comisión científica se integran investigadores de la talla de Henry de Lumley, director del Museo del Hombre y del Instituto de Paleontología de París; Eudald Carbonell, codirector de la excavación de Atapuerca o Bienvenido Martínez-Navarro, director de la excavación de Orce.
 
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