La primera excavación científica de Morana estudiará cómo se gestionaba el agua en el yacimiento

La intervención sobre las cisternas, desarrollada junto a la UGR, permitirá estudiar la gestión del agua. Los estudios de georradar han detectado bajo la superficie estructuras, posibles viviendas y calles que podrán ser objeto de futuras investigaciones

Periodista
02 de Octubre de 2026
Una de las estructuras del yacimiento arqueológico de Morana.

Las Laderas de Morana inician una nueva etapa en el conocimiento de su historia. La Delegación de Patrimonio del Ayuntamiento de Lucena y la Universidad de Granada han presentado este viernes el convenio de colaboración que permitirá desarrollar, del 8 al 28 de noviembre, la primera intervención arqueológica realizada en este yacimiento del siglo VIII a.C. con metodología científica.

La campaña se centrará en la apertura de varios sondeos para investigar cómo se abastecían y gestionaban el agua los pobladores que ocuparon este enclave, dentro de un proyecto de investigación más amplio sobre la gestión hídrica en las ciudades de la Bética romana financiado por el Ministerio de Ciencia y Universidades.

La concejala de Patrimonio Histórico-Artístico, Charo Valverde, ha calificado la actuación como un paso muy importante para un enclave declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en el año 2000 y adquirido por el Ayuntamiento de Lucena en 2024. La edil ha señalado la importancia de establecer esta colaboración con la Universidad de Granada para avanzar en el estudio de un espacio que, pese a su relevancia patrimonial, no había sido objeto hasta ahora de una excavación arqueológica científica.

Charo Valverde, Daniel Botella y Mar Castro, durante la presentación de la intervención arqueológica en las Laderas de Morana.

La intervención estará codirigida por Mar Castro García, arqueóloga, doctora en Patrimonio Histórico y Arqueológico por la Universidad de Granada e investigadora Ramón y Cajal; y Daniel Botella Ortega, arqueólogo municipal de Lucena.

La antigua gestión del agua, objetivo de los primeros sondeos

La actuación se integra en un proyecto más amplio financiado por el Ministerio de Ciencia y Universidades que estudia la gestión del agua en las ciudades de la Bética romana. En el caso de Morana, el equipo investigador ha realizado ya trabajos previos de prospección geofísica, principalmente mediante georradar y prospección eléctrica, además de tomar muestras destinadas a obtener dataciones.

Estos trabajos han permitido localizar anomalías y estructuras bajo la superficie y orientar con un amplio conocimiento del subsuelo los puntos en los que se intervendrá durante la campaña de noviembre. 

La intervención se llevará a cabo en distintos puntos relacionados con las cisternas o depósitos de agua que conserva Morana, El objetivo científico será comprobar sobre el terreno cómo se abastecían de agua los antiguos pobladores de Morana y qué sistemas empleaban para su gestión. Para ello se han previsto inicialmente entre cuatro y seis sondeos, cuya ubicación podrá adaptarse a medida que avance la excavación.

Torreón ibero-romano de planta rectangular en Morana.

La campaña permitirá además comenzar a obtener información arqueológica que ayude a precisar la cronología y las distintas fases de ocupación del enclave. El equipo investigador ha subrayado en este sentido el interés de una intervención sobre el terreno que parte prácticamente de cero: hasta ahora, el conocimiento se había basado fundamentalmente en los materiales y referencia visibles en superficie.

Estructuras, viviendas y calles

Si el objetivo inmediato de la campaña es estudiar la gestión del agua, los trabajos previos de georradar han abierto también expectativas sobre la dimensión del asentamiento que permanece oculto bajo la superficie.

Daniel Botella ha calificado de “apabullante e impresionante” el primer resultado obtenido mediante esta exploración geofísica. Las prospecciones apuntan a la presencia de numerosas estructuras y, según explicó, incluso a posibles viviendas y calles, aunque estas evidencias deberán ser confirmadas mediante excavación arqueológica en un futuro.

El responsable municipal reconoció que al equipo le habría gustado abordar una actuación de mayor alcance desde el primer momento, pero el proyecto actual tiene un ámbito concreto, por lo que será necesario avanzar de manera progresiva y determinar futuras intervenciones a partir de los resultados que se obtengan ahora.

Tras la campaña, el equipo estudiará los datos y materiales recuperados y, durante los dos años de vigencia del convenio, desarrollará su interpretación y difusión científica. De este modo, los sondeos previstos para noviembre podrían ser el punto de partida de una investigación que podrá ampliarse posteriormente para comprobar qué otras estructuras alberga Morana.

Una vez que la intervención esté prácticamente concluida y se disponga de los primeros resultados, está prevista la organización de jornadas de puertas abiertas para que los vecinos de Lucena que lo deseen puedan visitar el yacimiento y conocer de primera mano el desarrollo y las conclusiones de los trabajos.

Una convocatoria que ha despertado interés internacional

La campaña arqueológica contará también con voluntarios seleccionados según su formación y experiencia a partir de una convocatoria impulsada por Patrimonio que ha recibido solicitudes desde distintos puntos de España y de países como Argelia, Francia, México, Perú e Italia.

El perfil buscado ha sido principalmente el de estudiantes y titulados de Historia y Arqueología, así como personas con formación de posgrado. También se incorporarán voluntarios de Lucena, reforzando la participación local en una intervención vinculada directamente al patrimonio del municipio.

El equipo estará constituido por técnicos de arqueología de la Universidad de Granada y del propio grupo de investigación de la UGR con estudiantes de doctorado, a los cuales se sumará alrededor de una quincena de voluntarios, junto al personal técnico e investigador vinculado al proyecto. El equipo se completa con miembros como Jesús Acero Pérez, Jesús Miguel Muñoz Muñoz, Daniel Martín Arroyo Sánchez y Antonio Jesús Ortiz Vallejo.

El convenio contempla una financiación total de 13.000€  aportados al 50% entre la Universidad de Granada y el Ayuntamiento de Lucena, destinados principalmente a cubrir alojamiento, manutención y otros gastos de la campaña.

Un proyecto distinto al 2% Cultural

La intervención de la Universidad de Granada es independiente al proyecto anteriormente presentado por el Ayuntamiento a la convocatoria del 2% Cultural: El convenio con la UGR tiene un carácter fundamentalmente científico y de investigación, mientras que el proyecto del 2% Cultural está planteado para actuar sobre las estructuras visibles y emergentes del yacimiento mediante trabajos de consolidación y restauración.

Este último proyecto, ha superado ya el primer filtro administrativo y documental de la convocatoria y se encuentra ahora pendiente de la decisión de la comisión encargada de valorar los proyectos presentados.

El proyecto, presentado en febrero de este año, alcanzaba un presupuesto total de 594.881 euros, de los que el Consistorio solicitaba al Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana 416.417 euros, mientras que el resto sería asumido con fondos municipales previstos en el presupuesto de 2027, cuando se iniciasen los trabajos.

Un enclave ocupado desde el siglo VII a. C.

Las Laderas de Morana constituyen un enclave arqueológico de larga ocupación, cuyos orígenes se sitúan en el Bronce Final y el periodo orientalizante, entre los siglos VII y VI a. C. La investigación arqueológica realizada hasta ahora apunta además a una evolución posterior del asentamiento durante la etapa íbero-turdetana, entre los siglos V y III a. C., momento en el que el poblado se consolidó y fue dotado de un importante sistema defensivo, con murallas y bastiones.

Con la llegada de Roma, el enclave experimentó una progresiva transformación, especialmente a partir del siglo I a. C. y durante los primeros siglos de nuestra era, cuando se documentan nuevas construcciones y elementos hidráulicos como las cisternas.

La ocupación se prolongó hasta, al menos, los últimos siglos de la dominación romana, según recoge la declaración de Bien de Interés Cultural. El yacimiento se sitúa sobre un cerro de laderas escarpadas y difícil acceso, junto a la margen izquierda del río Anzur, una posición que contribuyó a su carácter estratégico y al control del territorio circundante.

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