VÍDEO | Ocho mosaicos convierten la participación ciudadana en un nuevo relato sobre la Basílica de Coracho

El proyecto impulsado por el Ayuntamiento y el Estudio Musivaria reúne a 40 participantes y unas 12.000 teselas en una exposición permanente que busca poner en valor y dar mayor visibilidad a este espacio patrimonial

Periodista
25 de Septiembre de 2026
Un instante durante la inauguración de la muestra artística en la basílica de Coracho.

La Basílica Paleocristiana de Coracho cuenta desde este jueves con un nuevo atractivo artístico y divulgativo. El Ayuntamiento de Lucena inauguró ayer la exposición permanente formada por los mosaicos realizados durante los últimos meses en el marco de un proyecto de intervención artística participativa impulsado por la Delegación de Patrimonio Histórico-Artístico junto al Estudio Musivaria, dirigido por la artista Rocío Florido.

La iniciativa ha reunido a 40 participantes —30 adultos y 10 niños—, que durante ocho semanas han trabajado en la propia basílica para elaborar un conjunto de 8 piezas: los siete paneles de dos metros de altura por uno de anchura previstos inicialmente y un octavo mosaico de menor formato creado por los niños que se incorporaron al proyecto durante su desarrollo.

El proyecto global contempla la realización de 21 paneles distribuidos en tres fases, con siete piezas previstas en cada una de ellas. Esta primera fase, donde se han empleado alrededor de 12.000 piezas de distintos materiales, entre ellas cerámica, piedra, mármol y vidrio, se planteó inicialmente como una experiencia para comprobar la acogida de la iniciativa y favorecer la participación de distintos colectivos en torno al patrimonio de Coracho. 

Una historia de Coracho contada a través del mosaico

El proyecto no se ha planteado únicamente como un ejercicio de creación artística. Los siete paneles principales están concebidos como un relato visual sobre la propia Basílica, de manera que el visitante pueda realizar una lectura progresiva del espacio y de los elementos que lo caracterizan. 

Cada mosaico aborda un concepto diferente relacionado con Coracho y, al contemplarlos conjuntamente, las piezas construyen una interpretación simbólica de su historia y de su significado patrimonial. Entre los motivos y conceptos representados aparecen la elevación, la familia y la transmisión generacional, la cruz de la comunidad, el baptisterio, la luz compartida, la luz que surge del subsuelo y la tierra como origen y raíz.

“Cada una es como parte de un relato que pretende poner en valor la Basílica Paleocristiana de Coracho”, explicó Florido, señalando que los siete paneles principales mantienen una lectura conjunta desde el primero hasta el séptimo.

La responsable de Musivaria destacó además la incorporación inesperada de un octavo mosaico realizado por los más pequeños. “Estos siete paneles parieron uno más”, señaló de manera gráfica para explicar el nacimiento de una pieza de unos 20 por 50 centímetros que no formaba parte del proyecto inicial.

Florido puso especialmente el acento en el carácter colectivo de la experiencia y en la implicación de los participantes. “Me siento profundamente orgullosa de las manos lucentinas de hombres, mujeres y niños que han, además de apropiado de su patrimonio, lo han mostrado y lo han creado”, afirmó.

 

Un proyecto transversal

La intervención ha contado con la implicación de diferentes áreas municipales, más allá de la Delegación de Patrimonio Histórico-Artístico. Durante la presentación se puso de relieve el carácter transversal de una iniciativa en la que han participado las delegaciones de Cultura, Participación Ciudadana, Igualdad, Educación y Patrimonio Histórico-Artístico.

El alcalde de Lucena, Aurelio Fernández, destacó precisamente la dimensión de este proyecto participativo y puso también el foco en la necesidad de que la Basílica de Coracho vaya incorporando nuevas actividades y contenidos. “Es importante que esta Basílica de Coracho vaya también cogiendo más sitio, vaya teniendo más actividad y sea un lugar en el que podamos tener cultura, arte, participación ciudadana”, señaló. “Tendremos que seguir trabajando para que pueda tener más contenido y visibilidad en la sociedad lucentina”

Una exposición permanente y piezas transportables

Los mosaicos permanecerán de forma permanente en la Basílica de Coracho, aunque su diseño permite también trasladarlos a otros espacios cuando exista una actividad o finalidad relacionada con el proyecto.

La propia Rocío Florido explicó durante el acto que las piezas son transportables pese a su peso, lo que abre la posibilidad de que puedan participar en futuras actividades culturales o servir para acercar el proyecto a otros lugares.

La exposición supone de esta manera una nueva incorporación al espacio patrimonial, pero también el punto de partida para seguir desarrollando actividades en torno a Coracho. 

Por el momento, los ocho mosaicos permiten ya contemplar en la propia Basílica el resultado de un proceso en el que patrimonio, formación, creación artística y participación ciudadana se han desarrollado de manera conjunta durante los últimos meses.

Algunos de los participantes durante la elaboración de los mosaicos.

 

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