La Basílica Paleocristiana de Coracho sumará un nuevo atractivo cultural y museístico a través de un proyecto de intervención artística participativa que combinará patrimonio, creación contemporánea y participación ciudadana. La iniciativa, promovida por la Delegación Municipal de Patrimonio Histórico-Artístico del Ayuntamiento de Lucena junto al Estudio Musivara, contempla la realización de una serie de mosaicos cerámicos inspirados en la historia de este enclave arqueológico, con el objetivo de reforzar la visibilidad de uno de los espacios patrimoniales más singulares de nuestra ciudad.
El proyecto ha sido presentada por la edil de Patrimonio, Charo Valverde, y la responsable del Estudio Musivara, Rocío Florido, quien ha diseñado una propuesta concebida no como una actividad aislada, sino como una intervención artística, participativa y formativa. La idea inicial contempla la creación de 21 paneles modulares de mosaico cerámico, de dos metros de alto por uno de ancho, que irán configurando un relato visual sobre Coracho. Cada pieza podrá entenderse de forma independiente, aunque el conjunto aspira a funcionar como “un coro de historia” en torno a la basílica.
La actuación se desarrollará en varias fases durante los próximos tres años. En esta primera edición, correspondiente a 2026, se ejecutarán siete paneles, que se elaborarán entre el 25 de mayo y el 19 de junio. La actividad se organizará por semanas y por colectivos, con la intención de que distintas generaciones y perfiles sociales aporten su mirada al proyecto. “Queremos darle a este espacio, que ahora mismo tiene poco contenido, un poco más de visibilidad”, ha explicado Valverde, quien ha destacado que los paneles quedarán expuestos en la propia basílica, aunque estarán concebidos como elementos transportables para su posible uso en otras actividades culturales.
La primera semana, del 25 al 29 de mayo, estará destinada a mujeres, con un total de 16 participantes distribuidas en dos mesas de trabajo, cada una de ellas encargada de la elaboración de un panel. La segunda semana, del 1 al 5 de junio, se dirigirá a jóvenes de entre 16 y 25 años, preferentemente estudiantes de arte, con la misma estructura de participación y otros dos paneles como resultado. La tercera semana, del 8 al 12 de junio, estará enfocada a personas jubiladas, hombres y mujeres, que también trabajarán en la creación de dos mosaicos.
La cuarta y última semana, del 15 al 19 de junio, se reservará a artistas locales y de la comarca interesados en participar en esta intervención. En este caso, serán ocho los participantes y se elaborará el séptimo panel previsto para esta primera fase. El horario inicialmente planteado será de 10.00 a 14.00 horas, con el fin de evitar las horas de más calor.
La inscripción será gratuita, al estar el proyecto sufragado por la Delegación de Patrimonio Histórico, y podrá formalizarse mediante un formulario en línea accesible a través del enlace: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSf65goMjn1TKhIjLY15MsRNqbLhaYNmHAktROFopVihW4bR2w/viewform . El plazo de preinscripción permanecerá abierto hasta el miércoles 20 de mayo a las 15.00 horas. Una vez cerrado, se realizará la selección de participantes y se comunicará a las personas elegidas su incorporación a cada grupo de trabajo.
Rocío Florido ha subrayado que el proyecto nace con una triple dimensión: artística, participativa y formativa. A su juicio, el mosaico permite acercar el patrimonio histórico de Lucena al público de una forma directa y sensible, haciendo que la ciudadanía no sea solo espectadora, sino parte activa de la creación de una obra destinada a permanecer en la ciudad. “Así como Coracho fue traído por fragmentos desde el lugar donde fue hallado, ahora la sociedad lucentina contará también su historia fragmento a fragmento”, ha señalado.
La responsable del Estudio Musivara ha vinculado además esta intervención con el lenguaje del mosaico y con la tradición artística asociada a Antoni Gaudí, en un año especialmente simbólico por la conmemoración de su legado. Desde Lucena, ha indicado, el proyecto quiere actuar como un “eco” de esa cultura musivaria, adaptada al contexto local y al relato histórico de Coracho.
