El Círculo Lucentino acogió la presentación de “ÁBSIDE. La custodia del mal”, la nueva novela de Mario Flores, un thriller histórico que parte de un hecho real: el enigmático traslado del ábside románico de Fuentidueña desde Segovia hasta el Museo Metropolitano de Nueva York a mediados del siglo XX. Sobre esa grieta entre la historia documentada y sus silencios, el autor construye un relato en el que el misterio se extiende entre dos mundos —el rural castellano y la modernidad norteamericana— y donde el patrimonio, la memoria y las sombras del pasado funcionan como desencadenantes de una intriga de largo alcance.
Durante la presentación, Flores defendió que la novela “explora lo que ocurre cuando algo sagrado se desplaza fuera de su lugar natural”, y confesó que el ábside “esconde algo muy gordo, algo que aún late bajo su piedra”. El escritor explicó que su intención no es solo reconstruir un episodio histórico poco conocido, sino invitar al lector a preguntarse qué se pierde —y qué se despierta— cuando un símbolo es arrancado del territorio que lo vio nacer. Con esta obra, sostuvo, busca “unir la verdad y la ficción en la medida justa para que el lector sienta que camina sobre un terreno posible, inquietante y lleno de resonancias”.
ENTREVISTA a Mario Flores, autor de ÁBSIDE. La custodia del mal
Esta novela nos sitúa en tiempos convulsos de la España de mediados de siglo y su conexión con Estados Unidos. ¿Qué hay de historia real en sus páginas y qué sorpresas puede encontrar el lector?
Bueno, pues ciertamente la novela tiene tintes históricos en la medida en que está basada en un hecho real, que fue el traslado del ábside de Fuentidueña, un pueblo de Segovia, que fue desmontado piedra a piedra y llevado a Estados Unidos. En aquella época es cierto que había ese trasiego de monumentos de un lado a otro de Europa a América. Los americanos venían buscando ese tipo de tesoros que dejábamos ir, pero también que se estaban arruinando. Así que sí, la novela tiene de verdad eso: que el ábside de Fuentidueña fue trasladado efectivamente a Estados Unidos.
Hoy está situado en Nueva York, en un museo del Metropolitan Museum of Art, en The Cloisters. Se puede contemplar allí. Y por tanto, la novela arranca desde ese hecho histórico.
A partir de ahí se suceden una serie de acontecimientos, una serie de tramas que conducen al lector por unos vericuetos un poco extraños. Porque, claro, ¿qué tiene que ver el traslado de un ábside con que haya gente que esté empeñada en que ese ábside no se mueva para nada? De Segovia. Incluso hay persecuciones, amenazas, asesinatos. Algo ocurre. ¿Qué pasa con ese ábside? ¿Qué tiene? ¿Qué contiene? ¿Qué es lo que no se puede desvelar y por qué no quieren que se mueva de su sitio?
Bueno, pues la novela un poco gira en torno a esa idea y, por supuesto, muchas más tramas y subtramas que no puedo desvelar, ni mucho menos el final, que para mí es sorprendente y espero que lo sea también para el lector.
Mario, ¿cuál fue la semilla que te empujó a escribir esta trama?
Bueno, pues esta trama tiene que ver con un viaje que hice a Nueva York, una ciudad que mi mujer y yo solemos visitar porque nos gusta muchísimo. Y allí tuvimos el encuentro con una ausencia: la ausencia de un hotel, el Hotel Pensilvania, un hotel que era emblemático en Nueva York y que de repente desapareció. Cuando llegamos allí, nos habíamos alojado hace tiempo en él… y ya no estaba.
A partir de ello entendí que era un hotel donde las grandes orquestas de jazz dejaron de tocar. Tocaban allí, en esos típicos salones cinematográficos de las grandes bandas. Y yo pensé: ¿cómo puedo encajar la idea del ábside de Fuentidueña, que está aquí en Nueva York, con la ausencia del Hotel Pensilvania?
Bueno, pues conseguí hilar esas dos ideas que, en apariencia, no tienen nada que ver, pero que empezaron a conformar una trama en mi cabeza. Una trama que tiene que ver con un magnate americano que contacta con un erudito español, con un adinerado español, y cómo ellos llegan a un acuerdo para trasladar el ábside a pesar de la oposición del gobierno español y de la Iglesia. Ahí se desarrolla todo eso.
¿Qué pieza representa esta obra dentro de tu trayectoria como escritor?
Bueno, es la tercera novela. Tengo escritos otros ensayos, pero es la tercera novela, y creo que esta obra da continuidad a una saga de novelas que vengo escribiendo —son dos las anteriores— donde intento traer al proscenio hechos históricos que después dan pie a una ficción. Creo que eso tiene bastante interés para el lector: la idea de que, sobre un acontecimiento real que ocurrió y que tuvo cierta relevancia histórica, se pueda crear después una historia alrededor de ello.
Y creo que esta novela viene a continuar esa pequeña tradición que tengo ya de combinar historia con ficción. Espero que tenga aceptación por parte de los lectores.