Más zonas verdes con árboles, por José Antonio Villalba Muñoz

29 de Julio de 2026
Zona ajardinada en el Paseo del Coso de Lucena
Zona ajardinada en el Paseo del Coso de Lucena

Parece simple, pero resulta que no lo es tanto.

Tengo la impresión de que, de manera constante, o bien se están plantando nuevos árboles sólo con la finalidad de decir que se plantan (como se puede apreciar en la ronda Sur, ¿es la estación adecuada para plantarlos?), o bien se están quitando los ya adultos debido a una necesidad perentoria: remodelar una acera, construir un carril bici o plantar árboles nuevos porque… Son viejos (CadenaSer 20-03.2024), como ocurrió, por ejemplo, en la avenida de la Infancia donde se talaron árboles (unos magníficos plátanos de sombra, ¿Cuánto años tendrán que pasar hasta que los nuevos den una sombra que ya daban aquellos?) (Lucenahoy 06-03-2024), no hubo, siquiera, la posibilidad de replantarlos en otra parte de Lucena. De tal manera que la posibilidad de que se cuiden y mantengan los árboles que ya son adultos (tras un largo proceso de crecimiento) que ofrecen sombra (bajando la temperatura del lugar donde se concentran) y oxígeno, se vuelve imposible. Tenemos un arbolado maltratado donde se ve más el tronco que las ramas

Tampoco parece ser que se estime la posibilidad que los que se replanten sean ya adultos y, cuando lo hacen, son suficientemente pequeños para no molestar a nadie ni para ofrecer sombra tampoco (c/ Párroco Jiménez Muriel) salvo que sean palmeras, como se puede ver en el entorno de la parroquia de el Carmen (palmeras que por añadidura están rodeadas de césped, ya me dirán ustedes cómo se podrá mantener tal vegetación sin un abundante aporte de agua que se evapora porque no hay una sombra que la disminuya para que el gasto de agua sea efectivo) o cerca de la Puerta de la Mina: los jardines se mantendrían mejor con tupidas sombras porque las protegerían de una insolación excesiva. La conjunción de ambas cosas: abundantes sombras y césped o tierra disminuye en varios grados la temperatura e invita a las personas a sentarse, a disfrutar de ello, pero si lo que hay es cemento y hormigón como único suelo éstos no hacen otra cosa que retener el calor durante horas y con pocas sombras nadie permanecerá en el parque.

Es evidente que hay calles donde no se puede colocar árboles porque tenemos una situación ya heredada y ahí es donde encajan soluciones artificiales (los toldos del centro es un ejemplo de ello) o porque no se pueden plantar árboles en cualquier sitio, pero lo que tampoco es lógico es reducir o destruir las zonas de sombras sin razones de peso para ello o peor, tomar las medidas posibles para que una zona verde deje de serlo.

La cuestión no es la cantidad de árboles plantados, la cuestión es cuáles de ellos da o dará sombra suficiente, porque no lo es lo mismo la que ofrece un plátano de sombra –como se puede apreciar en el Coso– que una palmera

No tengo la impresión de que se tomen otras medias que sí podrían ser más eficaces y pertinentes: que en el alcorque vacío debido a una reestructuración del mobiliario público o de la calle se replante un árbol adulto; que tras arreglar una acera se haga lo posible para mantener los árboles preexistentes en ella y tampoco, al morir una palmera (Lucenahoy 03-08-2023) en vez de otra palmera adulta, se plante un árbol que ofrezca más sombra que aquella.

La cuestión no es la cantidad de árboles plantados (Lucenahoy 09-06-2026), la cuestión es cuáles de ellos da o dará sombra suficiente, porque no lo es lo mismo la que ofrece un plátano de sombra (como se puede apreciar en el Coso) que una palmera: estamos hablando de metros cuadrados de una tupida sombra: Sombras como las que podemos encontrar en el tramo de carretera que va desde la fuente junto al llamado cruce de Cabra hasta las gasolineras junto al cementerio, ahí se puede apreciar lo que unos plátanos de sombra significan o la de los árboles de la calle Monturque (en ambos casos lugares más de aparcamiento, como si los distintos gobiernos municipales prefiriesen sombras para los coches).

El cambio climático es un hecho y hoy sabemos que lo importante es aumentar el número y el tamaño de lo que se ha venido a llamar refugios climáticos y qué mejor refugio climático que una amplia zona verde con suficientes árboles que no sólo baje naturalmente la temperatura, sino que también nos ofrezca oxígeno (aire puro) y absorba dióxido de carbono es una solución barata y efectiva. Para ello hacen falta parques y, si es posible, corredores que conecten esos parques…Y agua para poder mantenerlos, porque plantar árboles está bien pero no es suficiente, es necesario cuidarlos y un aporte regular de agua para ello, de lo que se deduce que dicho aporte tiene que estar previsto para poder utilizarlo durante todo el año, sobre todo, en épocas de sequía. Se hace necesario es tener un lugar donde guardar esa agua con un único objeto: regar las zonas verdes en general y la arboleda en particular para que se pueda mantener.

Para todo esto hace falta un trabajo previo, ¿Dónde se pueden sembrar más árboles? ¿Cómo se pueden ampliar las zonas verdes ya existentes? ¿Cuántos litros de agua necesitan nuestros jardines y arboleda en un año? ¿De dónde obtener tal cantidad de agua de manera continua y estable? ¿Cuánto costaría tener cisternas para almacenarlas? ¿Dónde colocarlas? Las abundantes lluvias nos han proporcionado un bien incluso más precioso que el agua: tiempo, esperemos que se sepa utilizar para implementar las medidas necesarias para adecuar nuestra ciudad a un futuro más seco y más cálido.

Buena semana.

José Antonio Villalba Muñoz. Profesor de Geografía e Historia.

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