"San Juan De Dios: De Bada a los Pino Ascanio", por Manuel Guerrero Cabrera

05 de Diciembre de 2020
Iglesia de San Juan de Dios

En noviembre de 1755 falleció el arquitecto lucentino José de Bada y Navajas en Granada; un mes antes, en Lucena se había bendecido la iglesia de San Juan Bautista, o sea, San Juan de Dios, en la Calzada. Fue el 22 de octubre, en un grandioso acto, con procesión, el Regimiento de Dragones de Edimburgo, fuegos artificiales y un homenaje a Fray Alonso de Jesús, responsable de que se construyera el edificio en nuestra ciudad. No es casual que mencionara al principio a Bada, pues la iglesia se atribuye a él y uno de los motivos para ello es el enorme parecido de la portada lucentina con la de la iglesia de los Santos Justo y Pastor de Granada que sí es de su autoría. Pero de Bada ya hablaremos en enero, con motivo de los 330 años de su nacimiento en 2021. Centrémonos en esa magnífica portada, ejecutada entre 1748 y 1751, de mármoles en variada gama de colores: columnas y frisos en mármoles rosados y blancos, las cornisas frontones y arquitrabes en negro, y otros elementos tales como los jarrones, las flores y sus tallos en otros colores; a lo que se une alguna decoración geométrica y la estatua de San Juan. Para realizarla se contó con la familia de canteros lucentinos Pino Ascanio, sin quienes no se puede entender el Barroco de Lucena y de otras localidades cercanas en lo referente al trabajo en mármol. 

Los Pino Ascanio fueron los grandes canteros del siglo XVIII, primero en Lucena y, debido a su buen trabajo, después fuera de ella. Andrés Antonio será el que se ocupa de las obras en la primera mitad de siglo con obras en las Agustinas, en San Pedro Mártir, en el Santuario de la Virgen de Araceli, y en los conventos de Santa Clara, San José y San Francisco de Paula, en Lucena, y en la torre de la parroquia de Cabra. 

En las décadas centrales del XVIII, encontramos a Lorenzo Vicente, el encargado de la ejecución de la ya referida portada de San Juan de Dios, así como de todos los trabajos de cantería de la iglesia y del hospital. También en este momento destaca Juan Antonio, que hizo la magnífica portada del Sagrario de San Mateo y la soberbia portada de la iglesia de Asunción y Ángeles de Cabra (incluso, es posible que él la trazara). 

Otros Pino Ascanio cuyos nombres nos han llegado como ayudantes de los anteriores, o con trabajos menos relevantes, son Blas, Antonio, Andrés Francisco y Vicente Felipe; estos dos últimos, precisamente, colaboraron con Lorenzo Vicente en los trabajos de San Juan de Dios. Ya lo escribió el profesor y estudioso del Arte Jesús Rivas Carmona, «todos estos artistas consiguieron una de las portadas más exquisitas del Barroco andaluz, en la que se aúnan dinámica, cromatismo y monumentalidad».

Debemos conocer nuestro patrimonio y sentir el orgullo de tener obras artísticas de enorme relevancia en nuestra ciudad. Puede que habernos acostumbrado al arte barroco que nos rodea nos impida comprender su importancia y demos por hecho que así es en cualquier lugar; no obstante, el Barroco de Lucena es original, con sello propio, que tiene a nombres, como Hurtado Izquierdo, Leonardo Antonio de Castro o el citado José de Bada, como referentes indiscutibles del arte andaluz.

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