La Plaza de Archidona ha acogido en la mañana de este domingo uno de los actos de la precampaña andaluza de Vox, con Santiago Abascal al frente de una convocatoria en la que también participaron el candidato a la Junta, Manuel Gavira, y la cabeza de lista por Córdoba, Paula Badanelli. El partido escogió Lucena para lanzar un mensaje inequívoco: la batalla electoral no se dirigirá solo contra la izquierda, sino también contra el Partido Popular de Juanma Moreno, al que acusa de tibieza y falta de determinación.
Abascal centró buena parte de su intervención en la inmigración irregular, convertida en eje central del discurso de Vox en Andalucía. El dirigente nacional reprochó a Moreno que rehúya pronunciarse sobre las regularizaciones y sostuvo que esa falta de firmeza está perjudicando directamente a los andaluces. A su juicio, la comunidad soporta una presión insostenible sobre servicios básicos como la sanidad pública, con listas de espera “terribles” tanto para consultas como para operaciones, en un contexto que vinculó con la llegada masiva de personas y con la ausencia de una política restrictiva por parte de las administraciones.
El líder de Vox insistió en diferenciar entre inmigración legal e irregular, subrayando que su formación no cuestiona a quienes llegaron “respetando las leyes y ayudando a levantar el país”, pero endureció su relato sobre quienes acceden por vías no autorizadas o sobre los menores migrantes tutelados. En paralelo, cargó con dureza contra el Gobierno de Pedro Sánchez, al que responsabilizó de impulsar regularizaciones masivas, de favorecer procesos de nacionalización que considera fraudulentos y de relegar a los españoles con menos recursos en el acceso a ayudas, vivienda y protección social.
Más allá de la inmigración, Abascal aprovechó el acto para lanzar una advertencia política directa a Juanma Moreno: Vox quiere volver a ser determinante en Andalucía y no está dispuesto a ejercer de socio silencioso. El presidente del partido recordó que la formación fue clave para desalojar al socialismo de San Telmo en 2018 y defendió que ahora puede volver a condicionar el rumbo de la Junta, esta vez para imponer medidas de “sentido común” como la "prioridad nacional", una fiscalidad más baja, mayor protección al campo y un freno a las políticas medioambientales que, según denunció, están castigando a autónomos y agricultores.
En esa misma línea, Manuel Gavira reforzó el argumentario de la candidatura andaluza apelando a un electorado más amplio que el estrictamente ideológico y situando el “sentido común” como lema de campaña. El portavoz parlamentario acusó tanto al PSOE como al PP de haber abandonado a Andalucía, censuró la falta de ejecución presupuestaria del Gobierno andaluz y reivindicó a Vox como única fuerza dispuesta a anteponer “los intereses de los andaluces”. Durante su intervención, Gavira ha subrayado que “ahora dicen que no tenemos experiencia”. En este sentido, el candidato de Vox ha afirmado que “no tenemos experiencia ni en robar, ni en estafar, ni en gobernar en contra de los españoles y de los andaluces, ni en abrirle la puerta a todos los de fuera, ni en destrozar los servicios públicos”. Sin embargo, Gavira ha asegurado que “para poner a los andaluces y a los españoles primero tenemos toda la experiencia y toda la voluntad posible”.
