El Ayuntamiento de Lucena ha puesto en marcha esta semana el programa de Auditoría Ética de sus Servicios Sociales Municipales, una iniciativa pionera en el ámbito de los servicios sociales comunitarios que convierte a nuestra ciudad en la primera de España en aplicar este modelo de evaluación con enfoque ético en este nivel asistencial.
La presentación del programa ha contado con la participación de la concejala de Servicios Sociales, Irene Aguilera, y de Inmaculada Asensio Fernández, directora de la Estrategia de Ética de los Servicios Sociales de la Junta de Andalucía, organismo que coordina el desarrollo del proyecto.
Aguilera ha subrayado que el compromiso del Ayuntamiento con la ética profesional no es reciente, sino que comenzó hace dos años con un proceso formativo dirigido al equipo técnico del centro municipal. Según explicó, el objetivo era abrir un espacio de reflexión ante los dilemas éticos que surgen en la intervención social cotidiana. “Nos dimos cuenta de que era el momento de parar y reflexionar, porque en servicios sociales nos encontramos con decisiones complejas que requieren un trabajo consciente desde la ética”, señaló.
La auditoría, iniciada el pasado miércoles, se prolongará durante varios meses, y se articula como un proceso participativo y anónimo en el que todo el personal del centro evalúa distintas categorías vinculadas a la práctica profesional. La edil la definió como un ejercicio “crítico y transformador” orientado a detectar fortalezas y debilidades internas para mejorar la atención a la ciudadanía. “No se trata solo de valorar, sino de que el proceso genere cambios reales y haga nuestros servicios sociales aún mejores”, afirmó.
Aguilera destacó además el carácter pionero del proyecto: aunque existen antecedentes en otros ámbitos –como residencias de mayores o discapacidad–, se trata de la primera auditoría ética documentada en servicios sociales comunitarios en España. La responsable municipal insistió en que el programa sitúa en el centro tanto a las personas usuarias como a los profesionales, a quienes se pretende ofrecer herramientas para afrontar decisiones complejas en su trabajo diario.
Por su parte, Inmaculada Asensio explicó que la auditoría ética es un proceso transformacional que parte de un diagnóstico elaborado por el propio equipo profesional. Inspirada en el modelo del académico estadounidense Frederick Reamer, la herramienta revisa políticas internas, prácticas y procedimientos organizativos con el fin de impulsar una cultura ética estable en el centro.
La directora de la estrategia andaluza señaló que el análisis abarca cuestiones sensibles como la calidad del trato a las personas atendidas, la protección de la intimidad, la coordinación con otros agentes sociales y el desgaste profesional de los trabajadores. En este sentido, alertó del impacto del llamado “trauma vicario” o fatiga por compasión en quienes trabajan de forma continuada con el sufrimiento humano, y defendió la necesidad de estructuras de supervisión y cuidado profesional.
Asensio remarcó que la auditoría no persigue únicamente cambios metodológicos, sino una revisión profunda del enfoque de trabajo: reforzar la cohesión de los equipos, mejorar la formación ante situaciones emergentes y garantizar entornos seguros tanto para la ciudadanía como para los profesionales. “Cuidar a quien cuida es imprescindible en servicios sociales”, concluyó.