La sustitución por parte de la Junta de Andalucía del Hospital de Alta Resolución y Especialidades (HARE) comprometido en Lucena por un Centro de Alta Resolución de Procesos (CAR) ha desatado la rápida reacción de la Mesa de Unidad “Lucena por su hospital”. Su portavoz, Javier Morales, ha señalado a este periódico que “no hay nada que celebrar”. La valoración del colectivo es “claramente negativa” y cuestiona, de raíz, el cambio planteado por la Junta de Andalucía. “Una cosa que no se llama hospital, no es un hospital”, ha afirmado, dejando claro que, a su juicio, el nuevo modelo supone un recorte respecto a lo inicialmente prometido a la ciudadanía lucentina.
El portavoz ha recordado que el proyecto ha supuesto una importante inversión municipal en la adquisición y urbanización de los terrenos "para construir un hospital, no para esto que nos quieren colar" y existía un compromiso político explícito y un consenso generalizado, incluido el del PP, que primero reclamó su construcción y más tarde se comprometió a ejecutarlo.
Además, desde la Mesa de Unidad se critica la falta de transparencia en el proceso. Según ha denunciado, el nuevo plan funcional “se nos vende sin haber pedido opinión al pleno municipal”, lo que, a su entender, cuestiona la legitimidad de la decisión.
“Es mentira que se trate de una solución a la carta”, ha asegurado Morales, que sostiene que el Gobierno andaluz ha optado por una respuesta “estándar” para distintos municipios, independientemente de sus características. Para ilustrarlo, ha comparado el caso de Lucena –con una población cercana a los 50.000 habitantes– con el de Órgiva, en Granada, con poco más de 5.700 vecinos. “Se está ofreciendo la misma solución a realidades completamente distintas”, ha lamentado, haciendo referencia al acuerdo que hoy mismo han firmado el alcalde de la localidad granadina y el consejero Sanz para construir otro CAR de similar contenido y presupuesto en Órgiva, reflejado en una foto idéntica a la distribuida con el regidor lucentino.
El portavoz ha enmarcado el anuncio en lo que define como una “campaña de maquillaje” político, porque el PP "no puede decirle a Lucena, a las claras, que no van a hacer un hospital y tienen que decir algo". Según su versión, "por un nombre muy sofisticado que intenten ponerle, no deja de ser una solución que no responde a lo prometido".
En este escenario, la Mesa de Unidad insiste en que no renuncia a su reivindicación original: la construcción de un hospital para Lucena, valorado en su día en 26 millones de euros frente a los 12 millones de la infraestructura ahora planteada. La controversia, lejos de cerrarse, parece abrir una nueva fase de confrontación en torno a la infraestructura sanitaria más demandada de la comarca durante los últimos 20 años.
