VÍDEO: Los afectados del cotillón de la plaza de toros denunciarán a la empresa, mientras que el promotor de la fiesta niega las acusaciones de estafa

Los asistentes reiteran que se consideran estafados por la organización y aseguran que no existían hojas de reclamaciones a su disposición como es reglamentario en estos casos. Por su parte Alejandro Montoro, empresario de la fiesta, ha negado a LucenaHoy todas las acusaciones y considera injustificada una polémica "que me está haciendo mucho daño".

04 de Enero de 2017
afectados

Un grupo de los asistentes al "Macrocotillón Universal", fiesta de fin de año celebrada la pasada Nochevieja en la Plaza de Toros de Lucena, se reunieron ayer en la Plaza Nueva para hacer pública su denuncia y organizarse respecto a las acciones a llevar a cabo para exigir a la empresa organizadora la devolución del importe de las entradas.

Ante las cámaras de LucenaHoy, los jóvenes reiteraron el incumplimiento de la mayor parte de los servicios anunciados en la cartelería de la fiesta, en la que se prometían "carpas calefactables, suelo de madera, seguridad privada, barra libre con primeras marcas, delicatessen, fotografía, servicio de ropero, videoproyecciones, zona VIP, merchandising" además de un concurso para premiar el mejor vestido y elegir a Miss y Míster Elegancia entre los asistentes.

Los jóvenes aseguran que al llegar a la fiesta se encontraron con que no había nada de lo prometido, el personal era muy escaso, no había calefacción, faltaban algunas de las marcas de bebidas alcohólicas más habituales e incluso refrescos y tampoco aparecieron las 1.000 personas que la empresa había anunciado que asistirían. Además, algunos de los afectados habían adquirido entradas "vip" que les daban acceso a una serie de servicios adicionales como cachimbas o barra rápida, que tampoco pudieron disfrutar, y todos tuvieron que pagar dos euros por prenda depositada en el servicio de ropero, que consideran incluido en el precio, produciéndose la pérdida de algunos objetos.

Incluso se produjeron, siempre según el relato de los afectados, algunas escenas de tensión, cuando parte de los asistentes decidieron entrar a la barra para servirse sus propias copas o sustrajeron algunas de las botellas

Los asistentes reiteran que se consideran estafados por la organización y aseguran que no existían hojas de reclamaciones a su disposición como es reglamentario en estos casos y la organización se negó a devolverles las entradas o justificante de haber asistido a la fiesta para formular la oportuna denuncia, ante lo cual se vieron obligados a llamar a la policía local, que se personó en la fiesta, tras lo cual los porteros accedieron a entregar las entradas a algunos de los participantes en el cotillón.

Algunos de los afectados, que ya han conseguido 350 firmas en una denuncia abierta en la plataforma Change.org, acudieron ayer a la Oficina de Consumo del Ayuntamiento de Lucena para presentar las oportunas denuncias, pero no pudieron hacerlo por encontrarse la misma cerrada hasta el próximo lunes por vacaciones.

 

 

EL ORGANIZADOR LO NIEGA TODO

Por su parte, Alejandro Montoro, empresario de la fiesta, niega todas las acusaciones.

En conversación telefónica con este periódico, Montoro ha indicado que "es posible que los asistentes no encontraran algunas de las marcas de bebidas que esperaban, pero son falsas las acusaciones de falta de bebidas". Según el empresario, también sería falsa la acusación de ausencia de sistemas de calefacción, que achaca a "un problema con la bomba de calor, que se estropeo a las dos y media de la mañana sin que fuese posible repararla, por lo que se optó por cortarla al ver que estaba echando aire frío".

Asimismo, Montoro ha indicado a este periódico que no se negó a ningún asistente el acceso a hojas de reclamación "porque ninguno la solicitó" y tampoco reconoce que se dificultará a los participantes recuperar sus entradas físicas para poder formular denuncia. 

Respecto al anuncio hecho por la empresa sobre la venta de un millar de entradas –según consta en distintas capturas de pantalla, ya que los mensajes originales sobre la fiesa han sido borrados de las redes sociales– el empresario asegura que se limitó a anunciar "lo que me comunicaron desde la red de relaciones públicas que se encargaban de la venta de entradas", asegurando que "fui el primer sorprendido al ver que no se habían vendido las entradas que esperábamos, ya que ello me ha supuesto importantes pérdidas". Según Alejando Montoro, "en total se vendieron unas 350 entradas".

Por todo ello, el organizador considera que no ha existido el presunto fraude del que hablan los asistentes y que los mismos "no tienen derecho a pedir que se les devuelva el dinero de algo que han consumido, como tampoco puedes ir a un restaurante, comer la mitad del plato y decir que no lo vas a pagar porque no lo has comido entero".  Alejandro Montoro señaló que "este tema me está haciendo mucho daño, estoy recibiendo insultos en las redes sociales, se me está tachando de estafador y he tenido que bloquear a muchas personas en mis redes sociales".

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