viernes 28.01.2022

José Antonio Luque: 'En la entraña de mi fe está la devoción aracelitana'

José Antonio Luque: 'En la entraña de mi fe está la devoción aracelitana'
José Antonio Luque: 'En la entraña de mi fe está la devoción aracelitana'

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MANUEL GONZÁLEZ @m_gonzalezgcia
El pregonero de las Fiestas Aracelitanas del año 2013 pretende transmitir a los lucentinos, y a todos los que lo escuchen el próximo viernes en San Mateo, la importancia que, para él, tiene la figura de María Santísima de Araceli. José Antonio Luque Delgado, un lucentino que ha construido su vida en Córdoba, derrama en cada frase que emite una profunda fe, una inquebrantable devoción a a Virgen de Araceli, una elevada filantropía y un cariño inmortal a Lucena. El proclamador de las Fiestas Aracelitanas inició su indisoluble relación con la radio en el año 1975 a través del programa 'Fraternidad en Marcha', un espacio dedicado a la promoción personal e integración social del discapacitado. Hoy es el referente de Canal Sur Radio en Córdoba y su propósito es que su pregón sea recordado como aquel que supo reflejar lo que la gente siente por la Virgen de Araceli. Miguel Ángel de Abajo, compañero en las ondas, presentará a José Antonio Luque, quien se dirigirá tanto a los creyentes como a los no creyentes en una manifestación que será 'tremendamente vivencial' y que partirá de su propia experiencia.
 
En su pregón de la Semana Santa de Córdoba del año 2005, convocó a creyentes y no creyentes, ¿hará lo mismo delante de la Virgen de Araceli?
Sí, haré lo mismo. En el fenómeno religioso hay personas que se acercan desde la confianza que les da su fe. Y hay otras personas que lo ven desde otra perspectiva, pero sin renunciar a sus tradiciones, a sus orígenes; y a todo el mundo hay que tenerle el máximo respeto. Yo parto de que hay que respetar absolutamente a la persona, que es lo fundamental, y desde ahí, puedes testimoniar tu fe, pero sin posiciones ni avasallamientos de ningún tipo.
 
Según ha afirmado en algunas ocasiones, la impronta de la Virgen de Araceli forma parte de su vida, ¿qué significa para usted pregonar las Fiestas Aracelitanas del año 2013?
Para mí pregonar las Fiestas Aracelitanas es un enorme privilegio. Entiendo que para cualquier persona que haya nacido en Lucena, que le ofrezcan la posibilidad de tomar la palabra para ensalzar a la Virgen de Araceli es algo extraordinario. Para empezar, creo que hay un montón de gente que ni tan siquiera me relaciona con Lucena, porque yo nací en Lucena pero mi vida, tanto de estudio como profesional, se ha desarrollado en Córdoba. Yo tengo familia en Lucena y no he cortado ni mucho menos mi relación con Lucena. Hay gente que no me asocia con el pueblo, y de pronto se me ofrece la posibilidad de decir yo soy lucentino, y para mí en la entraña de mi fe está esa devoción aracelitana que he recibido de mis mayores y que es la base sobre la que he construido mi personalidad. Así que es un tremendo honor y un orgullo.
 
¿Cómo interpreta la relación entre Lucena y la Virgen de Araceli?
Lucena no se entiende sin la Virgen de Araceli y la Virgen de Araceli está absolutamente hermanada con el pueblo. Hace ya 450 años que se vive esta devoción ancestral. Yo insisto, volvemos a lo de creyentes y no creyentes, me parece que cualquier persona que ha nacido en Lucena se siente interpelada o siente que hay algo de ella cuando se menciona a la Virgen de Araceli. Es algo que arrastramos desde hace muchísimos siglos y que está ahí en personas de todo planteamiento, de toda tendencia y ese maridaje existe.
 
¿La actual situación de crisis y desesperación obliga a que prevalezca la crítica social en una manifestación pública como la que va a pronunciar el viernes?
Habrá que esperar al pregón. Lo que tiene que hacer cualquier pregonero es sorprender un poco a los oyentes con el contenido de lo que va a contar. Yo espero que sea lo que de verdad necesita oír en estos momentos la gente de Lucena y cualquier persona que asista al pregón. Yo entiendo que el pregonero tiene que ser un espejo que se coloca frente a la gente, frente a los lucentinos, de modo que sea capaz de reflejar las inquietudes que ellos tienen. Si eso se consigue, se habrá acertado con el pregón. Yo intentaré lograrlo, no sé si lo conseguiré, espero que sí.
 
La comunicación, la fe, la integración de cualquier persona en la sociedad y la igualdad de oportunidades han distinguido su existencia, ¿se reflejará esto en su pregón?
Yo pienso que sí porque mi pregón va a ser tremendamente vivencial, partiendo de mi experiencia. No es una charla, no es una conferencia sobre cualquier tema, el pregón tiene que tener un componente de compartir experiencias que partan de lo que uno mismo ha vivido, de forma que eso se coloque y sirva de espejo donde se vea reflejada la persona que siente la devoción aracelitana. Todo eso evidentemente va a salir.
 
¿Qué desea transmitirle a su público?
Yo deseo transmitirle la tremenda importancia que tiene la figura de María Santísima de Araceli. Estamos hablando de algo más que una imagen, estamos hablando de María, la Madre de Jesús, la Madre la Iglesia, la Madre del creyente, la Mujer sencilla, la Mujer que entendió la reivindicación de su pueblo Israel y que lo puso incluso en sus labios, la Mujer que está ahí y que es el referente de nuestras vidas, la Madre a la que siempre hay que acudir. Ojalá eso lo consiga reflejar el pregón.
 
¿Cómo se contempla a Lucena desde una cercana lejanía?
Se contempla como un pueblo magnífico que ha sido la punta de lanza en la vida económica, aunque lamentablemente hoy también Lucena está azotada por la crisis, pero no hay que olvidar que hace muy poquitos años Lucena era un paraíso del pleno empleo y es un lugar al que hay que mirar porque Lucena es emprendedora, con inquietudes, luchadora y nos tiene que servir de ejemplo a los cordobeses y a los andaluces.
 
¿El pregonero vuelve a Lucena o nunca se fue?
El pregonero no se fue nunca de Lucena porque, como ya he dicho, yo tengo a mi familia en Lucena, familia con la que no he perdido el contacto y de alguna forma, la devoción aracelitana es un nexo con Lucena que no se ha perdido nunca. Yo no vuelvo a Lucena porque de Lucena no me he marchado nunca, aunque se me vea con menos frecuencia de la que desearía por las calles lucentinas, pero al fin y al cabo, Lucena y Córdoba están a un tiro de piedra.

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