jueves 29.09.2022

Santiago acoge a la Virgen de Araceli tras la bajada romera

Santiago acoge a la Virgen de Araceli tras la bajada romera
Santiago acoge a la Virgen de Araceli tras la bajada romera
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Tras el brillante preámbulo que supuso en la tarde del sábado la solemne apertura del Año Jubilar Aracelitano por parte del Obispo de la Diócesis de Córdoba, Monseñor Demetrio Fernández, Lucena se volcó ayer en el recibimiento a su patrona, convirtiendo la Romería de Bajada desde el Santuario de Aras en una fiesta gozosa.
 
Desde primera hora de la mañana la carretera de la Sierra se convirtió en un hervidero de fieles, camino de la cumbre, para acompañar a la Virgen en su anual visita a la ciudad, en un acto que abre el intenso calendario festivo que Lucena vivirá en los próximos días.
 
La jornada romera en la sierra se iniciaba a las 11:30 de la mañana con una misa. A las tres de la tarde, tras el Rosario de Romeros, se abrían las puertas del santuario aracelitano para dar inicio a la salida de la Patrona de Lucena y del Campo Andaluz, entre el atronador estruendo de los cohetes.
 
Durante cuatro horas, la Virgen, ataviada de pastora, con terno verde botella y un multicolor adorno floral, fue bajando hasta Lucena en su tradicional trono romero de plata, motivo de inspiración para decenas de tronos de romería de otras advocaciones marianas andaluzas, rodeada siempre por centenares de devotos y decenas de caballistas. En los primeros y complicados tramos a hombros de la cuadrilla de santeros mandada por Antonio Moyano, con Antonio Tiendas en la esquina izquierda, Domingo Moyano en la esquina de la Salud y José Torres en la esquina mala. Ya en el cruce de caminos la entregaban al pueblo hasta llegar a la Primera Cruz, donde de nuevo la tomaba la cuadrilla de santeros para el rezo de la Salve y la interpretación del Himno Aracelitano. Después, el pueblo volvía a ser el portador del preciado tesoro devocional hasta la llegada a las inmediaciones de Lucena.
 
A las 7 de la tarde, tenía lugar la llegada de la Virgen a la Puerta de la Mina, donde fue recibida por decenas de tamboreros de la Hermandad de Tambores de Lucena, tal y como cuentan las crónicas aracelitanas que ocurrió hace cuatro siglos y medio, en un simbólico acto de bienvenida.
 
En la puerta de la Mina tenía lugar el tradicional relevo de la Corte Aracelitana del pasado año, a la del actual, que encabeza como Aracelitana Mayor la joven lucentina Blanca Araceli Escudero Ocaña, al frente de una corte formada por Aurora López Carvajal, Araceli Gómez González, María del Carmen Paz Muñoz, Silvia Carmona Cañete y las hermanas Pilar y Alba Cañete Burguillos.
 
Desde este punto la Virgen fue paseando entre una lluvia de pétalos de flores que caían sobre su trono desde todos los balcones.
 
Este año, la otra novedad importante de la Bajada venía dada por la finalización de la misma en la iglesia parroquial de Santiago Apostol, volviendo a repetir –otra vez– la imagen de 450 años atrás, al haber sido este el templo que acogío en su llegada a Lucena a la Patrona de la ciudad y del Campo andaluz.
 
Abarrotado el llanete de Santiago para recibir a la Madre Dulce y Buena. Tras las palabras de bienvenida del párroco, acompañado por el Vicario Episcopal de la Campiña y sacerdotes de otras parroquias lucentinas, la Coral Lucentina, acompañada al piano por el Maestro Antonio Villa, autor de la Misa del Campo Andaluz, interpretaba la Salve y el himno de la Virgen, cantado al unísono por los devotos que llenaban por completo la plaza. Posteriormente, la Virgen entraba en el templo entre fandangos de Lucena. En Santiago permanecerá la Virgen durante unos días, convirtiendo la parroquia lucentina en centro de las idas y venidas de los lucentinos.
 
Será el inicio de un periplo que también la llevará esta misma semana al convento de Carmelitas Descalzas, con motivo de los 400 años de su fundación en Lucena y a San Mateo y, tras las fiestas, a la nueva parroquia de la Sagrada Familia, enclavada en el altozano del Valle.
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