Sábado 21.09.2019

El ayuntamiento pedirá ayudas para poner en valor el alfar romano

El ayuntamiento pedirá ayudas para poner en valor el alfar romano
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El ayuntamiento de Lucena solicitará a la Diputación Provincial de Córdoba una subvención para la puesta en valor del alfar romano de Los Tejares y su inclusión en la cartera de recursos arqueológicos visitables de nuestra ciudad. Así lo explicó la pasada semana el concejal de Cultura, Turismo y Patrimonio, Manuel Lara, en el transcurso del pleno municipal a preguntas del PP.

El alfar romano está considerado como el mejor ejemplo de factoría alfarera romana existente en nuestro país, tanto por su situación como por su tamaño y estado de conservación, que lo hacen único en la Hispania Romana. Tras la fase de restauración de la batería de siete hornos de diferentes tipologías encontrados en el mismo, concluida hace diez años, y en la que se invirtieron 75.000 euros se llevó a cabo la protección parcial del conjunto e incluso se llegaron a adquirir las vitrinas necesarias para su equipamiento. A ello se suma una reciente actuación de limpieza del entorno a través del Plan Especial de Empleo de la Diputación, que también permitió actuaciones similares en otros recursos patrimoniales.

El proyecto de puesta en valor de este yacimiento es una intervención de la que se viene hablando desde hace más de una década. Incluye una actuación arquitectónica para el cerramiento de las estructuras arqueológicas que permitan la protección de los restos de la acción de lluvia y los agentes meteorológicos mediante su cerramiento integral, la creación de un centro de recepción de visitantes y la señalización, vigilancia y adecentamiento del recinto.

Según ha podido saber LucenaHoy el estado de conservación del conjunto de hornos continua siendo bueno a pesar del tiempo transcurrido desde la restauración y colocación de una cubierta metálica sobre los mismos, parte de la cual fue robada hace unos meses.

Esta factoría, descubierta y parcialmente destruida en 1996 durante las obras de la estación depuradora de aguas, presenta dos épocas de ocupación, la primera, como alfar, entre los siglos I y II d.C., con producciones de cerámica común y material de construcción; y una segunda, hasta el siglo V d.C., posiblemente como vivienda. El conjunto presenta diez hornos de distintos tamaños dispuestos en batería, una zona de servicio y un tercer sector, compuesto por una nave de grandes dimensiones que realizaría funciones de presecadero de piezas y almacén.
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