viernes 05.06.2020

El gobierno rechaza la moción sobre la cruz de San Miguel pero deja abierta su colocación

El gobierno rechaza la moción sobre la cruz de San Miguel pero deja abierta su colocación
El equipo de gobierno municipal rechazó ayer la moción del PP sobre la reposición de la columna y la cruz de forja existente en la Plaza de San Miguel antes de su remodelación, moción en la que tambien se reprobaba la actitud del delegado municipal de Obras y Urbanismo, Miguel Villa, al no acceder a la colocación del citado elemento en la plaza tras las obras.
 
Sin embargo, no fue tan clara la posición del PSOE sobre la posibilidad de que la cruz vuelva a su emplazamiento. En su intervención, el portavoz socialista, Manuel Lara, dejó muy claro que se rechazaba la moción “sin que ello suponga que el equipo de gobierno se niegue a cumplir decisiones anteriores” y el alcalde, Juan Pérez, lo repetía textualmente unos minutos más tarde, ante las insistentes preguntas del concejal del PP, Manuel Gutiérrez, que interrogó al regidor lucentino sobre esta cuestión de forma reiterada y le 'recordó' que él mismo había asegurado a varias personas que la cruz volvería a su lugar primitivo, algo que Pérez no negó durante el pleno. De hecho Gutiérrez llegó a retirar todas las consideraciones sobre la actuación de Miguel Villa incluidas en la moción para limitar la pregunta a si la cruz se pondrá o no se pondrá en la plaza, incluso apelando a su carácter de persona religiosa y cofrade, modificación que finalmente se diluyó en el debate, indicando el alcalde que "este tema se podría haber solucionado en mi despacho, en lugar de hacerlo mediante una moción redactada en unos términos que no son de recibo", palabras que acusaban a los populares de volver a hacer política y desgaste del equipo de gobierno valiéndose de un tema religioso.
 
Pero el debate dió para mucho más. En su moción, el Grupo Municipal del Partido Popular recuerda que el pasado 19 de febrero de 2013, esta formación política propuso por urgencia en una comisión de obras que se sometiera a votación la colocación de esta columna en su lugar habitual, una vez terminadas las obras de la plaza, propuesta que fue aprobada por 6 votos a favor del PSOE y PP y una abstención de IUCA; y que transcurridos dos meses, este grupo se interesó el pasado 23 de abril por la fecha prevista por el Delegado de Obras para proceder a la instalación acordada, "resultando de ello la clara y terminante manifestación de Miguel Villa de que no se iba a proceder a la reposición, en primer lugar, porque la cruz de forja que remataba la columna de granito había desaparecido y en segundo lugar, y en todo caso, porque el Sr. Delegado no es partidario de colocar más cruces ni símbolos religiosos en las calles de nuestra ciudad", en base a lo cual el PP manifestaba "su más absoluto rechazo a la postura del Sr. Delegado de Obras, confundiendo interesadamente el servicio a lo público con su particular concepción, pensamiento e ideología", por lo que solicitaba  "respeto y acatamiento a los acuerdos y decisiones de la mayoría" y la reposición inmediata de este elemento decorativo en la zona de la Plaza de San Miguel que se estime más adecuada "con placa identificativa de tal plaza y provista de cruz de forja en su parte superior".
 
La moción fue contestada por el propio Miguel Villa, que aseguró que el origen de este tema es un nuevo intento del PP de provocar discordia en el equipo de gobierno formado por PSOE e IU, intento al que auguró el más absoluto fracaso. Además Villa señaló que el PP aprovechó su ausencia en la comisión, para, “faltando a la verdad, asegurando que el tema había sido tratado conmigo, sacarlo adelante”.
 
El edil de IU indicó que la comisión que adoptó el acuerdo tiene un carácter meramente informativo –en el propio pleno de ayer los populares cambiaron el sentido de su voto en comisión en algunos temas– y el PP sabe que el planteamiento del equipo de gobierno es “no promover más elementos de carácter religioso, de ninguna religión, en la vía pública, que pertenece a todos los ciudadanos”.
 
Las palabras de Villa dieron lugar a una agrio debate, en el que Morillo-Velarde rechazó de plano las acusaciones –"no puedo admitir que usted diga que yo engañé o confundí a los que estaban allí, porque eso no es verdad"– y pidió que se vuelvan a escuchar las cintas de la comisión, inquiriendo a los asistentes de la comisión a que dijeran públicamente si se sintieron "engañados o confundidos" por su actuación en la citada comisión.
 
A partir de aquí se oyeron las voces de unos y otros, a modo de juicio oral. Desde la sinceridad de Teresa Ruiz-Canela reconociendo que "es verdad que vimos el cielo abierto porque el señor Villa no estaba y sabemos que a él no le gustan estas cosas, por lo que presentamos la propuesta por urgencia"; hasta la espontaneidad de Antonio Pineda, pidiendo "que la cruz se ponga de una puñetera vez" y lamentando que el pleno dedicara más de media hora a esta cuestión; pasando por Francisco Gómez, que presidía la comisión en cuestión, que no se sintió manipulado y dijo que "el acuerdo está ahí y habrá que ratificarlo o no" o Carlos Villa, que echó en cara a Morillo-Velarde que "usted a mi me faltó a la verdad, me dijo que lo había hablado con mi compañero, Miguel Villa y me sentí engañado".
 
Al final, Carlos Villa se dirigía al PP indicando que "ustedes han conseguido lo que buscaban, la bronca y la bulla, pero no la desunión del equipo de gobierno" y asegurando que "es la tercera vez que lo intentan, siempre con el tema religioso de por medio, carpa, cera y ahora la cruz", a lo que Manuel Gutiérrez contestaba defendiendo la libertad de su grupo a llevar a pleno cuantos temas estimen oportunos, sean estos de carácter religioso o no.
 
Tras el largo debate solo una cosa quedó en el aire: ¿Qué pasará con la cruz?.
 
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