Martes 22.10.2019

TRÁFICO

Decenas de vehículos incumplen diariamente la prohibición de circular por el tramo central de la calle Ballesteros poniendo en peligro a los peatones

Han pasado 20 meses desde la peatonalización de la calle y el resultado deja mucho que desear. El ayuntamiento debe decidir si retira la señal de prohibición, reintegrando el tráfico rodado a esta calle o incrementa la vigilancia y actúa con contundencia contra los infractores

Un turismo circula por la calle Ballesteros entre los peatones haciendo caso omiso de la señal de prohibición
Un turismo circula por la calle Ballesteros entre los peatones haciendo caso omiso de la señal de prohibición
Decenas de vehículos incumplen diariamente la prohibición de circular por el tramo central de la calle Ballesteros poniendo en peligro a los peatones

El 22 de octubre de 2015 la delegación de Seguridad Ciudadana tomaba la decisión definitiva de prohibir el tráfico rodado en la calle Ballesteros, una de las principales vías de acceso al centro de la ciudad. La medida se incluía en el Plan de Movilidad Sostenible y desde ese día solo estaba permitido el acceso a los vehículos de residentes, servicios públicos y vehículos de emergencia, tal y como indican las señales instaladas.

Tras la finalización de las obras FEDER ejecutadas en el entorno del Castillo del Moral el ayuntamiento ya había puesto en funcionamiento esa medida, que fue suspendida unos meses más tarde, con carácter provisional, con motivo de la reestructuración del tráfico como consecuencia de las obras de la calle San Pedro y Pedro Angulo.

Han pasado 20 meses y el resultado de la peatonalización deja mucho que desear. Diariamente decenas de vehículos hacen caso omiso de la señal que indica la prohibición de acceso y ponen en peligro la integridad física de quienes –de forma despreocupada, dado el carácter peatonal de la calle– pasean por la misma, especialmente en dirección al Coso, de espaldas a los vehículos.

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Ante esta situación caben dos alternativas. Retirar la señal de prohibición, reintegrando el tráfico rodado a esta calle y limitando el tránsito de peatones a las inexistentes aceras, o, mejorar la señalización de la prohibición, informar nuevamente a los conductores y, a partir de ahí, incrementar la vigilancia y sancionar a los infractores. 

No adoptar una de estas decisiones supone seguir poniendo en peligro a quienes diariamente transitan por esta calle supuestamente peatonal, propiciar el enfrentamiento entre estos y los conductores que reclaman un sitio que a día de hoy no les corresponde y mantener la confusión en torno al carácter peatonal o transitable de esta vía urbana.

Si en su día se explicó que la peatonalización de la calle Ballesteros respondía a que la convivencia entre peatones y vehículos se había convertido en sinónimo de peligro, la situación hoy no ha mejorado. Si se mantiene la prohibición de circular, castíguese a los infractores. Si por el contrario se va a mantener la laxitud de la medida, infórmese a los peatones y retiren el disco de prohibición. Mantener la situación actual es jugársela. Ojala no haya que decidir tras un accidente con heridos.

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