miércoles 25.05.2022

La crisis dispara el número de establecimientos de compra de oro

La crisis dispara el número de establecimientos de compra de oro
La crisis dispara el número de establecimientos de compra de oro
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La falta de confianza en los valores bursátiles ante la inestabilidad de los mercados y el miedo a caer nuevamente en la recesión económica –si es que alguna vez en estos últimos años hemos salido de ella– ha reforzado en las últimas semanas el valor del oro, que ha superado records y se ha convertido en valor-refugio para los inversores.

La fiebre del oro ha llegado  progresivamente a cada pueblo y ciudad. Así, también Lucena han visto como sus calles se ven –cada vez más– salpicadas de establecimientos  que anuncian que allí se compra oro. Y es que este metal no sólo es oportunidad de negocio para unos, sino también la respuesta a muchas oraciones para otros.

La falta de liquidez en las familias obliga a tirar de alhajas, bien para llegar a fin de mes, bien para permitirse algún capricho que ya no cabe en el presupuesto. Al calor de este interés se han reproducido en la ciudad los negocios que adquieren oro al instante. Tanto, que en apenas unos meses hemos pasado de dos o tres locales a una decena de establecimientos, sumándose a la moda algunas joyerías de toda la vida que, a falta de ventas, buscan el negocio en la compra, que ya se extiende no sólo al oro, sino también a la plata.

La proliferación de estos establecimientos ha atomizado el 'pastel' comercial y esto, unido a la subida experimentada por el oro en los mercados internacionales, está haciendo que crezca la competencia y con ello, el precio que estos comercios pagan por cada gramo de oro en venta. Esta misma semana algunos establecimientos ofrecían hasta 22 euros por gramo de oro de 18 kilates, como oferta limitada a unos gramos, aunque la media está bastante por debajo de ese precio.

El responsable de uno de los establecimientos del sector más conocidos de la ciudad, ha señalado a LucenaHoy que "esto siempre ha existido, incluso en tiempos de abundancia, aunque ahora, con la crisis, ha aumentado el numero de tiendas y la agresividad de su publicidad". No obstante, este empresario, que no ha querido revelar su nombre, asegura que "las nuevas tiendas, salvo excepciones, cerrarán al mismo ritmo que han abierto cuando el negocio deje de ser rentable".

Pero mientras llegan esos tiempos rara es la semana que no encontramos en la calle octavillas anunciando la entrada en el mercado de una nueva tienda. "Fruto la creciente competencia  y de los anuncios  que auguran grandes ingresoso ahora quien desea vender una pieza de oro consulta y se lo piensa en lugar de decidirlo en el momento, como lo hacía antes", asegura nuestro interlocutor.

Preguntado por el perfil de la clientela, nos indican que "No existe perfil concreto, y, aunque la mayoría son personas que necesitan urgentemente disponer de dinero líquido para lo más básico o para responder a un pago inexcusable, hay también jóvenes de apenas 20 años que venden sus regalos de Comunión porque no se los han puesto nunca e incluso quienes venden algunas joyas antiguas para irse de vacaciones o comprarse un capricho". Entre este batiburrillo destaca un grupo especialmente dado a estas transacciones, los inmigrantes. Y es que en Sudamérica y Rumanía, sobre todo, están mucho más acostumbrados a comprar para vender en tiempos de estrecheces. Igual que ocurría antaño en España.

En cuanto a la tasación, para calcular el valor de las piezas de oro, estos establecimientos tienen en cuenta dos aspectos: la pureza, que se determina mediente una sencilla operación, y el peso de la joya. Pese a que el mercado del oro es transparente, ya que cotiza a diario en Londres, los precios que establecen estas tiendas difieren mucho de la cotización de esta plataforma. La justificación está en las tasas de intermediación y corretaje que aplican y en la posterior necesidad de transformar esas joyas en lingotes. Al no ser un negocio regulado, los precios son dispares. No obstante, y aunque los precios pueden fluctuar en función del mercado, el gramo de oro de 24 quilates se paga en estos establecimientos en torno a los 24 euros. Si tiene 22 quilates, suele llegar a los 20 euros. El gramo de 18 quilates lo pagan a unos 16 euros, y de 14 a 9 quilates oscila entre 14 y 8 euros. por gramo De acuerdo con estos parámetros, una pulsera de 10 gramos de oro de 24 kilates podría reportar unos 230 euros.

Normalmente las cotizaciones se sitúan en torno a un 30% por debajo del precio del mercado de Londres, donde este metal cotiza a diario. En él, el precio del metal precioso se estima en onzas (equivalente a 28,34 gramos). Tras la revalorización de las últimas semanas, el precio de una onza de oro llegó a cotizarse hasta a 1.881,40 dólares el viernes, día 19 de agosto.
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