Sábado 21.09.2019

350 Aniversario del nacimiento de Francisco Hurtado Izquierdo (3: El Paular y Priego de Córdoba)

Una imagen de El Paular
Una imagen de El Paular
350 Aniversario del nacimiento de Francisco Hurtado Izquierdo (3: El Paular y Priego de Córdoba)

En 1713, Francisco Hurtado Izquierdo fija su residencia en Priego de Córdoba, donde ocupa el puesto de administrador de Alcabalas, Propios y Arbitrios, cargo que le daría más quebraderos de cabeza que satisfacciones. De allí era su mujer, Mariana de Gámiz y Escobar, y el padre de esta, su suegro, don Francisco Ramírez Bueno de Gámiz, ejercía como uno de los dos regidores de la localidad, una persona de prestigio y bien relacionado. Desde Priego, el arquitecto lucentino terminaría los trabajos pendientes de Córdoba y realizaría los de Granada, que le dieron fama más allá de Andalucía. En la parte final de la obra del Sagrario de la Cartuja de Granada, en 1718, sería requerido por los cartujos de El Paular, en Rascafría, cerca de Madrid, para construir un sagrario o transparente, una de las grandes obras desconocidas de nuestro Barroco: el sagrario está compuesto por dos piezas, una mayor de cruz griega y otra más pequeña que asimilaría un octógono, independientes pero enlazadas mediante una bellísima puerta calada, lo que da lugar a un doble transparente de colores rojo y dorado; destaca el juego con la luz, en la de cruz griega abundante y en la otra, el Sancta Sanctorum, únicamente desde la cúpula para caer la iluminación sobre el tabernáculo, obra de su discípulo Teodosio Sánchez de Rueda. Y es que Hurtado no vería acabada esta obra, porque fallecería el 30 de junio de 1725, por lo que el encargo pasaría a sus discípulos y hombres que habían trabajado con él: el citado Teodosio Sánchez de Rueda y Vicente Acero; de la pintura se ocuparía nuevamente Antonio Palomino y de las esculturas, Pedro Duque Cornejo. Hurtado sería enterrado en la Parroquia de la Asunción de Priego de Córdoba.

En esta localidad, Hurtado Izquierdo instalaría un taller que daría lugar a lo que algunos críticos han denominado «Escuela de Priego» y que haría que su influencia y estilo perviviera mucho después de su muerte. Aquí volvería a encontrarse con Jerónimo Sánchez de Rueda, hermano de Teodosio, con quien había trabajado antes de ser nombrado maestro mayor de la Catedral de Granada (precisamente, en esta localidad, en 1702 Jerónimo y su tocayo Jerónimo Caballero aparecen en un contrato para ejecutar el retablo mayor de la Iglesia de San Pedro; en el documento figura Hurtado «como su fiador, asegurador y Principal Pagador»); en esta última etapa artística de Hurtado, no son pocas las veces que ambos colaboran en distintas obras de Priego, según proyectos de Hurtado y ejecución de Jerónimo Sánchez de Rueda, habiéndosele atribuido la planta de la capilla de Jesús Nazareno y el retablo original (que se ha perdido) de Jesús de la Columna de la Iglesia de San Francisco, entre otras obras. Además, será Jerónimo quien remodelará en la década de 1720 la Iglesia de San Juan de Dios, que Hurtado había diseñado a finales del siglo XVII y acabó hacia 1717.

Dentro de esta escuela, Juan de Dios Santaella, nacido en la misma Priego, continuará el estilo de los Sánchez de Rueda, será el artista más prolifico, usará el estípite, la rocalla, realizará los camarines de San Pedro y de la Aurora, entre muchas otras obras. Su sucesor será Francisco Javier Pedrajas, quien bien merece un artículo aparte, también nacido en Priego, autor del excelente Sagrario de la Asunción de esta localidad y la Iglesia de las Mercedes, sabe utilizar con gran exquisitez la decoración y muy sabiamente la luz. Junto a Pedrajas, destaca Remigio del Mármol, quien diseñará la conocidísima Fuente del Rey prieguense; será uno de los últimos artistas de esta escuela, junto con el gran José Álvarez Cubero, que también participará en la citada Fuente del Rey. Nótese, como curiosidad, la coincidencia de hallar los nombres de Hurtado y Sánchez de Rueda (atribuidos para la planta), Santaella (yeserías y, quizá, el tabernáculo), Pedrajas y Del Mármol (retablo) en la capilla de Jesús Nazareno.

En resumidas cuentas, sin la escuela o taller de Hurtado Izquierdo, no sería Priego lo que hoy es: una de las ciudades con mayor patrimonio, con mayor riqueza monumental y de las más bellas de Andalucía.