Jueves 24.01.2019

La aportación de Sensi Budia en 'Supernova': Premios UCO Poética 2016

La aportación de Sensi Budia en 'Supernova': Premios UCO Poética 2016

Supernova es el título bajo el que se ha publicado la edición de los Premios Ucopoética de 2016. En sus páginas, tras el prólogo de Javier Fernández, Premio de Poesía Ricardo Molina con su muy recomendable Canal, aparecen la justa ganadora, Rosa Berbel, con una poesía contenida y liberadora, y las finalistas que son Sensi Budia, Carmen Míguez y Alba Torrebejano.

 

Para todas ellas, vaya mi enhorabuena, si bien estas líneas son para destacar la aportación de la única autora lucentina y, por consiguiente, cordobesa del volumen: Sensi Budia. Hasta ahora únicamente encontrábamos alguno de sus versos entre las páginas de Saigón, además de las antologías que la Asociación Cultural Naufragio ha realizado como celebración de los diez años de Saigón primero y de la asociación después. No cabe duda de que Sensi Budia ha ligado su desarrollo poético a Naufragio-Saigón, aunque la experiencia de Ucopoética le haya dado algunos mentores de la talla del citado Javier Fernández.

Budia ofrece cuatro poemas en Supernova: «ARS», «Autorretrato en mosaicos», «Poética» y «Disuria». El primero, «ARS», se caracteriza por el empleo de la segunda persona, un «tú» elidido que no actúa como vocativo y que funciona de modo autorreflexivo, a fin de romper con el pasado y abrazar…

…lo bueno que llega y parte

hacia un tiempo nuevo.

«Autorretrato en mosaico» llama la atención por las imágenes empleadas, en especial, las del agua, y por la ausencia de la primera persona, en una creación original dividida en tres breves momentos. Nuestra lectura se maravilla por el primero:

La marcó el agua estancada

aunque aquel día llovía a mares.

Por eso, sobre sus ojos aceituna

se eleva en círculos

una marea de luz.

A partir de «Poética», Sensi Budia se compromete más y la encontramos identificada plenamente con la voz poética: «No quiero que mi cuerpo muera» rezará en el poema citado. Pero es «Disuria» el poema en el que vemos la muestra más madura y lograda de la poeta, desde el planteamiento y ejecución hasta el empleo del vocabulario (entre lo barroco, lo médico y lo cotidiano); así, Budia ofrece una de las mejores composiciones del volumen:

[…] y me parece que hablamos

lenguajes distantes

y lenguas distintas;

que tus manos ya no me tocan, (¿mamá?)

que tus dedos difusos

ni me rozan;

que mi mente es cuero de reptil.

En definitiva, una breve muestra de lo que podemos esperar de ella en el futuro.