sábado 15.05.2021

Lo que aprendí de Armando Manzanero

ARMANDO MANZANERO
ARMANDO MANZANERO
Lo que aprendí de Armando Manzanero

In memoriam

Citaba no hace más de dos meses en este mismo diario unos versos de Armando Manzanero («Allí donde todo lo puedo, donde no hay imposibles. / ¿Qué importa vivir de ilusiones si así soy feliz?»), que pertenecen a «Voy a apagar la luz». Y se apagó hoy, 28 de diciembre, «partiste entre tus notas, Manzanero; / el año da otro golpe sordo y duro» en versos del escritor Ariel Carrizo, pues ha fallecido en Ciudad de México, por complicaciones derivadas del covid, el destacado creador del bolero, que, además de compositor, fue cantante, productor y actor. 

Desde la infancia estuvo formándose en la música, para dedicarse a ella profesionalmente desde 1951. A partir de 1957 es director de la CBS Internacional en México, pero él prefiere componer y cantar, por lo que se presenta en varios festivales, logrando el primer puesto en el de Miami en 1965. Un par de años después llegaría su primer disco, Mi primera grabación, que incluye, precisamente, «Voy a apagar la luz», y en el que se adivina el tono sentimental tan característico de su música, y que desplegaría en los títulos que formarían parte de los álbumes que publicaría en los siguientes cinco años, boleros que son parte del imaginario de las parejas enamoradas desde entonces: «Contigo aprendí», «Esta tarde vi llover», «Cuando estoy contigo», «Esperaré», «Adoro», «No» y, en especial, «Somos novios», cuya versión en inglés («It's impossible») llegó a ser interpretada por el mismísimo Elvis Presley. Mucho más tarde llegaron otros temas emblemáticos del bolero, como «Por debajo de la mesa» o «No sé tú», que Luis Miguel consiguió popularizar. 

Las letras de Manzanero prefieren ser directas y claras, con predilección por plasmar un contraste efectista en el sentimiento de quien lo escucha («Esta tarde vi llover, / vi gente correr / y no estabas tú»; «[Contigo] aprendí que la semana tiene más de siete días, /a hacer mayores mis contadas alegrías»; «Somos novios […] / como todos / procuramos el momento más oscuro»; «Todo cuanto quiero / lo encuentro en tus brazos»), aunque, si la oportunidad se le presenta, deja caer alguna que otra imagen que aporta lirismo y poesía a sus boleros:

[Esperaré] a que la luna la mires del mismo color

[Para] recordar de qué color son los cerezos

Tal vez te fundirías a esta hoguera de mi sangre

Contigo aprendí / a ver la luz del otro lado de la luna

Dudo de que existan madrugadas frías

Mía / aunque con otro contemples la noche

Armando Manzanero ha cantado como nadie al amor y a «las alondras del deseo». Esta semana que nos ilusionamos con que la vacuna sea el principio del fin del covid, hemos aprendido, como en su bolero, que podemos irnos mañana mismo de este mundo. Vivamos y amémonos, que, aunque esto ya lo hubiese escrito el poeta romano Catulo a Lesbia hace muchísimo tiempo, Armando Manzanero no se cansó nunca de recordárnoslo en sus canciones. 

Y con eso 

ya ganamos lo más grande este mundo.