Jueves 24.01.2019

Beware the Slenderman

Beware the Slenderman
Beware the Slenderman
Beware the Slenderman

Internet ha favorecido que se propaguen las leyendas urbanas. Aún pervive la famosa Verónica, a veces llamada con otro nombre, que aparece de repente si pronuncias su nombre delante de un espejo tres o cinco veces, según distintas versiones. También sobrevive la conocida chica de la curva de la que no supe nada hasta que me saqué el carné de conducir. Slenderman se sitúa en este grupo, aunque es reciente, joven si queremos tratarlo como alguien real; pues, a diferencia de las citas anteriores, sabemos que nació con exactitud en 2009. Tiene menos de diez años y ya ha sembrado el terror entre todo tipo de adolescentes, ha protagonizado una película, varias webseries e, incluso, un buen número de videojuegos. Slenderman, además, ha causado varias tentativas de asesinato y de una de ellas habla el documental Beware the Slenderman (2016) que dirigió Irene Taylor Brodsky: en 2014 dos niñas (Morgan y Anissa) apuñalan a una compañera de clase (Payton «Bella») en el bosque de Waukesha (Wisconsin, EE. UU.), influidas por las historias de terror sobre Slenderman en Internet.

En el documental hay tres líneas de desarrollo: la leyenda de Slenderman, el apuñalamiento de Bella por parte de sus dos compañeras y, sutil e interesante, una reflexión sobre el uso y presencia de Internet entre los adolescentes.

Respecto a la primera línea, si usted tiene conocimiento de quien es Slenderman, puede saltar al siguiente párrafo, no sin antes indicarle que en el documental se dedica buena parte del tiempo a presentarlo y a trazar una historia sobre él, así como a aportar material que se puede encontrar en Internet que lo difunde y le da vida. Slenderman es un personaje ficticio con unas características muy concretas: es alto y delgado, viste siempre traje negro con corbata del mismo color y no presenta ningún rasgo facial en su cara blanquecina; habitualmente, se le representa con unos tentáculos que le salen de la espalda. Puede aparecer en cualquier lugar, puede estar presente en sueños, puede encontrar a su víctima siempre que quiera, víctimas que son esencialmente menores de edad. Destacable es el paralelismo establecido en el documental entre él y el protagonista del cuento tradicional del flautista de Hamelin. Slenderman fue creado en 2009 por Eric Knudsen en un foro de Internet llamado Something Awful, mediante la manipulación de dos fotografías en las que se veían grupos de niños y una figura delgada y espectral y, al poco, gracias a los denominados como fanart y creepypasta, adquirió mucha notoriedad que, en el lenguaje de la red, se llama viral. Aunque pueda ser difícil de creer, Slenderman es uno de los protagonistas del documental, su presencia y alusión es constante; tanto es así que las chicas, una vez arrestadas, durante el interrogatorio, afirman que apuñalaron a Bella para convertirse en acólitos o ayudantes de él y que, tras hacerlo, tenían que dirigirse a su mansión situada en el Parque Nicolet de Winsconsin. Sí, las dos niñas lo creían firmemente.

Morgan y Anissa le asestaron diecinueve puñaladas a Bella en el bosque ya mencionado antes y la abandonaron allí desangrándose. Bella sobrevivió, porque se arrastró hasta una carretera donde la recogió un ciclista. En Beware the Slenderman, se relata la vida, desde la infancia, de Morgan y Anissa, para centrarse definitivamente en todo lo sucedido entre ellas y Payton desde la noche anterior (con insistencia en la presencia de dispositivos electrónicos, como móviles y tablets), el momento del apuñalamiento (asusta el modo tan frío en que se lo cuentan a la policía, especialmente cuando aluden a que Slenderman se comunica con Morgan o la pregunta de esta sobre si Bella está viva, al igual que algunos de sus comentarios, como el siguiente de Anissa: «Por lo que he leído en Creepypasta wiki, es más fácil matar a alguien si está dormido o inconsciente, porque, cuando miras a la persona a los ojos, te ves a ti misma y no quieres matarte») y una parte del juicio, con especial atención a lo concerniente a si serían juzgadas en una corte de menores, lo que no ocurrió. Hacia la parte final de este relato nos encontramos con la sorpresa de que le diagnostican esquizofrenia a Morgan, quien afirmaba comunicarse telepáticamente con Slenderman, entre otras cosas.

La tercera línea del documental no aparece tan clara como las anteriores, pero está siempre ahí: Internet, las nuevas tecnologías y la adolescencia. El padre de Anissa, consciente de que esta pasa mucho tiempo en Internet e interesado por lo que hacía con este aparato, tiene serias dudas de lo útil que le puede ser a su hijo de cinco años el Ipad que le van a entregar en el colegio para sus estudios. Los vídeos que Anissa comentaba en Youtube o aquellos protagonizados por chavales en los que aparece o se dice que aparecen Slenderman. Los memes o fenómenos virales (como el de echarse encima un cubo frío de agua, el Harlem shake o el reciente mannequin challenge, ¿recuerdan estas modas?).

Beware the Slenderman es un documental sobre un personaje de terror que no causa tanto miedo como la misma realidad: dos niñas de 12 años que apuñalan a una compañera de clase. El resultado es notable, debido al acertado ritmo en que se narra tanto la leyenda urbana de Slenderman como el suceso de las niñas. Al final, queda la sensación de que no hay manera de escapar al influjo de Internet en la actualidad, de igual modo que Slenderman te persigue, se te aparece en sueños o te encuentra siempre que quiera. No se ha de pasar por alto el modo como afecta ese influjo a las personas en su juventud o en su desarrollo durante la adolescencia, pues son las más proclives a caer en sus tentáculos, los de Slenderman u otros monstruos, incluso reales.