lunes 27.09.2021

Crimen en la Lucena de 1935

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Crimen en la Lucena de 1935

En la noche del 7 al 8 de mayo de 1935, tuvo lugar un crimen en nuestra ciudad. Tal fue la atrocidad del mismo que Lucena fue portada de varios diarios nacionales y regionales (AhoraLa voz o Diario de Córdoba, entre otros). Lo recupero aquí, por simple curiosidad y por si alguien más quiere conocerlo.

Francisco Muñoz Corpas había asesinado a dos de sus hijas, Carmen y Rafaela, mientras dormían; cuando se disponía a matar a la tercera, Conchita, esta se despertó y logró salir de la habitación dando gritos que despertaron a Francisca, su madre, a su hermano y a los vecinos. No queda claro si la decisión de Conchita de tirarse a un pozo para ocultarse de su padre fue por decisión propia o por consejo de su madre, lo que sí está claro es que con esta acción salvó la vida. Parece ser que Francisco, al encontrarse frente a su mujer, aún con la navaja con la que había matado a sus hijas, se la asestó a sí mismo cuatro veces en el pecho y cayó muerto con el arma clavada en él. 

Pronto llegaron los vecinos que ayudaron a sacar a Conchita del pozo y a llamar a las autoridades. En la misma casa, se constituyó el Juzgado, que dispuso el levantamiento de los cadáveres y su traslado al depósito del cementerio. 

Antes de que se llevaran el cuerpo de su difunto marido, Francisca se acercó a él y le arrancó la navaja del pecho.

La prensa dijo de Francisco que se había vuelto loco, como para justificar el crimen; no obstante, en algunos periódicos leemos que la familia estaba pasando apuros económicos, pues poseyó una finca que tuvo que vender y no encontraba trabajo, lo que menguaba sus escasos ahorros; a esto se suma que ese mismo día, antes del crimen, había pedido dinero a un amigo, que vendía turrón, y, cuando este se lo dio, Francisco se echó a llorar. También estaba la delicada salud de Carmen, la primera que fue asesinada, que se estaba muriendo de tuberculosis, una enfermedad de la que unos meses antes había fallecido un hijo de la familia.

Lucena acababa de celebrar sus fiestas aracelitanas. En la Plaza Nueva, el lunes 6, se celebró la fiesta del libro, con la asistencia de niños y niñas de las escuelas públicas que llevaban banderitas y emblemas con los colores nacionales (rojo, amarillo y morado, en 1935) y a quienes se les dieron libros, tras las intervenciones de Bernardo Fernández y Rafael Ramírez, alcalde y primer teniente de alcalde, respectivamente. Por la tarde hubo fúbol, el Sevilla ganó al Club Deportivo Lucentino por 4 a 1. Por la noche hubo baile popular en la Plaza Nueva con diversos premios para las parejas, concierto de la Banda Municipal y fuegos artificiales; y en el Círculo Lucentino también hubo baile. El martes 7 también hubo entretenimiento diverso, como charlotadas y la actuación de la banda taurina Los bomberos sevillanos, parece ser que con motivo de ampliar los festejos. Esa tarde, Francisco pidió dinero a su amigo y por la noche, tras una cena normal con su familia, se acostó. Nada parecía presagiar lo que iba a ocurrir a las cuatro de la mañana entre las paredes del número 2 de la calle Catalina Marín. 

Mundo gráfico. La tragedia de Lucena. 1935