Antonio Sarmiento: "Mi mejor momento en el Lucena fue el día del ascenso en Noja"

Los brazos en posición horizontal mientras organiza a sus compañeros, una conciencia táctica perfecta que le permite ubicarse allí donde es imprescindible y ese motor diesel indestructible acoplado a una mente programada para el balompié

29 de Abril de 2015
Foto: Sergio Rodríguez.

 

Los brazos en posición horizontal mientras organiza a sus compañeros, una conciencia táctica perfecta que le permite ubicarse allí donde es imprescindible y ese motor diesel indestructible acoplado a una mente programada para el balompié. La memoria colectiva de los aficionados del Lucena CF añadirá a su archivo estos recuerdos en una carpeta titulada Antonio Sarmiento, nuestro capitán. Manteniendo esa discreción de la que se confiesa adicto, el mediocentro que nació en la barriada cordobesa de Villarrubia y creció como persona y jugador de fútbol en el Séneca ha anunciado que se despide del club que más lo ha marcado en su etapa profesional. "Llevo mucho tiempo pensándolo, han sido varias cosas y, después del año tan duro, ha llegado el momento".

La relación entre Sarmiento y el Lucena CF estaba planteada como un amor de verano. En agosto del año 2005, y con Félix Ruiz en el banquillo del Municipal, este maestro de la medular requirió la comprensión del Atlético Lucentino Industrial hasta que alguna oferta lo destinara a otro punto de España. La deseada propuesta nunca llegó y atrapado por "el ambiente" decidió iniciar una aventura "en casa".

Dos campañas en Tercera División, con evitables modificaciones en el nombre y en el escudo incluidas, desembocaron en el único ascenso del Lucena a Segunda División B. "Mi mejor momento y el día más importante fue el 24 de junio de 2007 en Noja, conseguimos subir y yo estaba allí", manifiesta Sarmiento a LucenaHoy.

Meses después logró el primer gol de la entidad en la división de bronce teñido de rojinegro en el San Pablo de Écija. Al analizar rápidamente una década inigualable en su currículo, enumera como los obsequios más valiosos "el cariño de la gente" y el trato que se le ha dispensado. "Sigo ligado a la ciudad, organizo un campus de niños con Fran González y José Antonio Pineda; mi mejor etapa ha sido en Lucena".

La rotura del ligamento cruzado de su rodilla en Cartagena, allá por septiembre del 2007, y los contratiempos económicos que ha atravesado en el vestuario componen las escenas más oscuras.

"Este año se ha juntado todo y está siendo muy complicado", afirma un líder que se arrodilla en sus últimas citas como celeste por unos impagos que ya han sobrepasado los cinco meses. Antes de colgar por última vez la camisola del Lucena, y pese a las dolencias que sufre en el empeine, está dispuesto a "luchar a muerte" por conseguir la permanencia. "Yo quiero estar disponible en estos tres partidos hasta final de la temporada", sentencia.

Lamenta profundamente que en su curso final se hayan cruzado los males administrativos y unos resultados deficientes. No obstante, le aconseja "a todo el mundo" que fiche por el Lucena CF porque "la institución está por encima de las personas".

A sus 36 años, y tras 323 encuentros oficiales con el Lucena CF, aclara que todavía no ha rubricado su retirada. "Sé que es difícil, pero si sale algo interesante, me gustaría seguir en activo".

En su despedida, conserva la caballerosidad y su modo de enfrentarse a su profesión. "Jamás he tenido ningún problema con Falete", afirma. La determinación que ha adoptado, para desconsuelo de los seguidores lucentinistas, es irrevocable. "Voy a ser el primero en sacarme el abono e iré todos los domingos al campo". La lógica, esa virtud que tanto se aparta del fútbol, decreta un hasta pronto entre el estandarte del césped y el equipo de su alma.
MANUEL GONZÁLEZ

 

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