El director y productor cinematográfico lucentino Miguel Ángel Olivares regresa al formato documental con Marea morada, un largometraje que profundiza en la dimensión humana y espiritual de la Semana Santa de Lucena. Tras el éxito internacional de Piedra, papel o tijera, cortometraje con más de 80 selecciones y una treintena de premios –además de su nominación a los Premios Carmen–, Olivares vuelve a ponerse tras la cámara para ofrecer una mirada íntima y emotiva sobre la fe y la superación personal.
El documental se centra en las historias de Araceli Lara y Elena Ávila, dos mujeres con discapacidad que relatan cómo han afrontado las barreras sociales y personales a través de la espiritualidad y su vínculo con la tradición cofrade. A través de testimonios conmovedores, imágenes evocadoras y relatos de fe, la película traza un retrato humano en el que la pasión, las lágrimas y los pequeños milagros cotidianos construyen una experiencia profundamente emocional para el espectador.
Rodado en Lucena, el proyecto apuesta por una cuidada puesta en escena y una fotografía de tono intimista que refuerza el carácter introspectivo del relato. El documental cuenta además con la colaboración especial de Araceli Campillos y con el respaldo de entidades como la Venerable Archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, el Colegio de Abogados de Lucena y el Ayuntamiento de Lucena.
Producido por Gadol Producciones, Muy al Sur Films, La Raíz Producciones, Fuera de Plano y Darkwind Seven, Marea morada contará también con una banda sonora firmada por el compositor Sergio de la Puente, nominado a los Premios Goya y coproductor del filme. El estreno está previsto para este año, mientras Olivares continúa consolidando su trayectoria y prepara además el rodaje de su primer largometraje de ficción, Aaron, previsto para comenzar este verano.
