'Carta abierta al alcalde de Lucena sobre la Autovía del Olivar', por Vicente Dalda

Funcionario de carrera. Empresario. Exconcejal del Ayuntamiento de Lucena
13 de Mayo de 2026
Accidente en el cruce de la A318 y A45. Archivo

Señor alcalde de Lucena, Aurelio Fernández:

Estos días, tras un nuevo accidente mortal en la A-318 entre Lucena y Puente Genil, vuelve a hablarse con urgencia de la Autovía del Olivar. Otra víctima, otra familia destrozada y, otra vez, las mismas declaraciones, los mismos compromisos y las mismas promesas.

Y muchos vecinos tenemos ya la sensación de que en Andalucía solo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena. O peor aún: cuando hay elecciones o cuando la carretera vuelve a teñirse de negro.

La Autovía del Olivar no es un proyecto nuevo, ni una reivindicación reciente. Lleva más de dos décadas anunciándose como una infraestructura estratégica para el centro de Andalucía. La propia Junta reconoce que debe conectar más de 90 municipios y beneficiar a unos 800.000 habitantes.

En 2011 la Junta licitó el tramo Lucena-Estepa con una inversión superior a 300 millones de euros y habló de miles de empleos asociados a la obra.  Aquello parecía el inicio definitivo. Pero pasó el tiempo, llegaron excusas, crisis, cambios de gobierno y proyectos “en actualización permanente”.

En 2017 los alcaldes de Lucena y Puente Genil se reunieron con la Junta y recibieron otro compromiso “absoluto” para completar la autovía, aunque ya entonces se reconocía que no había fechas concretas.

En 2023, el presidente de la Junta, Juanma Moreno, aseguró públicamente que se iban a “acelerar los plazos”.  Poco después se anunció que se estaban realizando informes medioambientales “para agilizar” la ejecución completa de la infraestructura.

En 2024 y 2025 volvieron las reclamaciones políticas porque, sencillamente, seguía sin construirse ni un solo kilómetro nuevo.

Y ahora, en 2026, otra vez se promete que la próxima legislatura será la definitiva para ejecutar los tramos pendientes.

"Los ayuntamientos suelen alzar la voz después de cada tragedia, pero rara vez mantienen una presión política constante y sostenida cuando pasan los focos mediáticos. La reivindicación no puede durar una semana, ni limitarse a declaraciones institucionales de condolencias"

La pregunta que muchos ciudadanos se hacen ya no es cuándo llegará la Autovía del Olivar. La verdadera pregunta es cuántas veces más se va a utilizar esta infraestructura como promesa electoral mientras los vecinos siguen jugándose la vida en la A-318.

Porque la realidad es tozuda: los proyectos caducan, los estudios se actualizan, las declaraciones se repiten… y los accidentes continúan.

Y aquí también conviene hacer autocrítica local. Los ayuntamientos suelen alzar la voz después de cada tragedia, pero rara vez mantienen una presión política constante y sostenida cuando pasan los focos mediáticos. La reivindicación no puede durar una semana ni limitarse a declaraciones institucionales de condolencias.

Lucena necesita liderar, junto a Puente Genil y el resto de municipios afectados, un frente común serio, permanente y contundente. Sin colores políticos y sin resignación. Porque esta carretera no entiende de partidos: entiende de seguridad, desarrollo económico y vidas humanas.

La ciudadanía está cansada de escuchar que “hay compromiso”, que “se están estudiando alternativas” o que “los informes avanzan”. Todo eso lo llevamos oyendo desde hace más de quince años.

Lo que falta no son palabras. Lo que faltan son máquinas trabajando.

Y mientras tanto, la A-318 sigue recordándonos, de la peor manera posible, el precio de las infraestructuras eternamente prometidas.

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