La mayoría absoluta de Juanma Moreno no se juega en los grandes titulares, sino en un detalle concreto: el último escaño en Córdoba.
Las encuestas sitúan al Partido Popular al borde de los 55 diputados. Y ese salto definitivo depende, con alta probabilidad, de un reparto muy ajustado donde el último diputado cordobés vuelve a estar en disputa directa con Vox, como ya ocurrió en 2022.
En ese tablero, hay municipios que no solo cuentan: deciden. Lucena es uno de ellos. Segunda ciudad de la provincia por población, con un peso electoral determinante en el centro de Andalucía, su comportamiento puede inclinar el resultado final. No es un dato menor: en unas elecciones recientes, Vox fue la fuerza más votada en la ciudad, reflejando un electorado clave dentro del bloque de la derecha.
Y, sin embargo, hay una contradicción evidente. Pese a esa importancia objetiva, ni Partido Popular ni Vox han tenido la sensibilidad —ni la elegancia política— de situar a representantes de Lucena en puestos de salida en sus candidaturas. Se pide el voto, pero no se traduce ese peso en representación real.
El PP lo tiene claro. Por eso está volcado en Córdoba: presencia constante de líderes, agenda intensa, contactos con colectivos y una batería de compromisos específicos. No es casualidad, es estrategia. Saben que ahí se decide la mayoría.
Vox parece actuar con esa misma conciencia de decisivo equilibrio, de ahí que nos visiten sus máximos dirigentes nacionales y autonomicos.Y en un escenario tan ajustado, eso también cuenta.
Al final, la decisión es sencilla, pero de gran alcance. Quien quiera una mayoría absoluta del PP, con capacidad de gobernar en solitario, sabe que concentrar el voto en esa opción puede ser determinante en provincias como Córdoba y en ciudades clave como Lucena.
Quien, por el contrario, prefiera un Parlamento más equilibrado, donde el PP necesite apoyos y exista mayor capacidad de influencia de otras fuerzas, encontrará en Vox una opción coherente con ese objetivo.
No es solo quién gana. Es cómo se gobierna. Y, una vez más, Córdoba —y dentro de ella, de forma muy especial, Lucena— tienen la llave.
Vicente Dalda
