La marcha de Bergillos cierra una etapa del PSOE local

09 de Junio de 2011
La marcha de Bergillos cierra una etapa del PSOE local
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Con la salida de la escena municipal de José Luís Bergillos López se cierra una etapa del socialismo en Lucena. En el grupo socialista que presumiblemente asumirá el próximo sábado la tarea de gobernar la ciudad durante los próximos cuatro años, no quedará nadie de aquella lista que en 1999, hace doce años y curiosamente como ahora, gracias a IUCA, llegó a la alcaldía de Lucena.
 
Por el camino se han ido quedando Juan Torres, María José Lara, Francisco Algar, Conchi López, Luís Cubero, Elvira Delgado, Emilio Montes y otros tantos. De los nueve ediles que conformarán el grupo socialista sólo cinco tienen experiencia en el gobierno municipal, y esta se reduce –en todos los casos– a los últimos cuatro años, lo que da una idea de la rapidez con la que el PSOE ha ido quemando cartuchos. Bergillos era el único nexo de unión entre la vieja guardia de la asamblea socialista, a la que encandiló en 1999 ganando las primarias a Pedro Benzal.
 
Y será precisamente Bergillos el encargado de mantener los hilos de la renovación del socialismo lucentino e intentar consolidar a Juan Pérez como referente en la Casa del Pueblo de la calle San Pedro en estos momentos de zozobra. Por eso, pese a dimitir como concejal, mantiene el cargo de secretario general del PSOE de Lucena.
 
Fruto de esa zozobra es la dimisión de sus cargos en la ejecutiva socialista local de otros dos históricos que llegaron con Bergillos, Juan Torres, todavía delegado provincial de Turismo, Comercio y Deporte, y María José Lara, otrora factotum del PSOE, ambos máximos exponentes de la proyección extramunicipal de un grupo socialista sin rival en Lucena que ya forma parte de la reciente historia de nuestra ciudad.
 
Los que se van exigen debate interno, examen de conciencia, renovación y nuevas ideas y se muestran recelosos de que el PSOE pueda estar entregándose en los brazos de IUCA a cualquier precio para mantener la alcaldía. Los que se quedan intentan quitar hierro al patio revuelto en el que se ha convertido el PSOE lucentino y piden tiempo para demostrar que es posible hacer reverdecer los tiempos de gloria, superávit económico y mayorías absolutas y para evitar que otros –el PP– puedan pescar en río revuelto.
 
El debate esta servido y no es descartable que tras Juan Torres y María José Lara haya más dimisiones en el seno de la cúpula socialista local. El papel que ambos jueguen en el futuro puede marcar un punto de inflexión en los próximos meses.

En ámbitos políticos provinciales se da por hecha la sustitución de Torres en la delegación de Turismo. Mantenerse fiel a su estilo de decir casi siempre lo que piensa –incluso a la hora de hacer autocrítica– es demasiado para un PSOE-A en horas bajas que intenta minimizar el impacto de la derrota sin paliativos que han supuesto las elecciones municipales y autonómicas del pasado día 22. Queda por saber si tras una etapa de política en clave andaluza le quedan ganas de liderar otra etapa en el socialismo local.

Por otra parte, también es por el momento una incógnita el futuro político de un José Luís Bergillos que el próximo lunes volverá a dar clase en el IES Juan de Aréjula. Muchos han visto en su dimisión una exigencia del PSOE-A en su afán por abrir una corriente de renovación en sus plazas fuertes de cara a las elecciones generales y autonómicas del próximo año y de liberar de obstáculos los primeros pasos de uno de los principales feudos que mantendrán los socialistas en Andalucía. A veces estas cosas se pagan con otros puestos extramunicipales, aunque ahora hay superávit de políticos socialistas en busca de un destino y menos cargos que ocupar.

En unos meses se despejarán las incógnitas. Ahora se cierra el telón para una etapa del PSOE y de la historia reciente de nuestra ciudad. Queda por saber quien representará la siguiente escena cuando vuelva a abrirse.
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