Opinión: "Lo hago por Andalucía", por José Antonio Sánchez

La Presidenta del gobierno andaluz disuelve el parlamento y convoca elecciones con un año de antelación, las anteriores fueron el 25 de marzo, porque, según interpreta Dña

31 de Enero de 2015
Opinión: "Lo hago por Andalucía", por José Antonio Sánchez
 
La Presidenta del gobierno andaluz disuelve el parlamento y convoca elecciones con un año de antelación, las anteriores fueron el 25 de marzo, porque, según interpreta Dña. Susana Díaz,  IU en su asamblea de diciembre de 2014 acordó convocar, para el mes de junio de 2015, un referéndum entre su militancia que decidiría si se mantiene o se rompe el pacto de gobierno y ella argumenta que, para que decida la militancia de IU que decidan todos los andaluces y andaluzas. Siendo así, nada que objetar. Pero lo que decide IU sobre el mencionado referéndum no es eso,  es que en junio, se haga un balance del cumplimiento del pacto en cuanto a cinco compromisos legislativos: banca pública,de la que ya se ha aprobado el anteproyecto de ley; ley de agricultura, todavía en redacción y donde debería incluirse el banco de tierras; reforma de la ley de igualdad y contra la violencia de género; renta básica,de la que ya hay conclusiones de grupo de trabajo creado en el Parlamento de Andalucía, pero no se ha hecho una ley; y decreto de  garantía de suministros vitales. Este último no está en el pacto. Si la dirección de IU estima en junio que el balance es aceptable no habrá referéndum. Conclusión si el gobierno cumple con los compromisos pactados entre las dos fuerzas no hay consulta. Luego la Presidenta ha construido un falso relato, culpando a IU, no ya para romper el pacto, porque aprobados los presupuestos para 2015 (el día 22 de diciembre) podía prescindir del socio de gobierno el resto de la legislatura, sino para convocar elecciones anticipadas. Y eso, se comparta o no, se entiende. Lo que no se entiende es la mentira, y como la justificación está basada en una mentira, la decisión no solo no está fundamentada sino que Dña. Susana Díaz queda en la misma posición que todos aquellos que mienten para defender sus intereses personales o partidistas.
 
La cuestión ahora es tratar de adivinar por qué no se agota la legislatura: Puede haber una causa, puramente especulativa, como el oportunismo político: tratar de debilitar a IU culpándola del adelanto electoral, a la vez que se le hace un guiño a la derecha desprendiéndose del lastre de los rojos. La presidencia del PP-A sin consolidar e insuficientemente conocida, y la nueva formación, Podemos, también con escasa infraestructura en nuestra comunidad.
 
Pero hay otras causas, mas fundamentadas, que se pueden inferir a través de los hechos: una, que algunos de los cinco compromisos legislativos como banca pública, ley de agricultura y renta básica sean de demasiado calado para la “rojez” (“soy roja y soy decente”) de la presidenta, como demuestra que a estas alturas de legislatura estén aun en mantillas; dos, que IU proponga la celebración de un pleno extraordinario sobre la corrupción en este mes que ya termina y del que podría salir una comisión de investigación sobre toda la corrupción: fraude en los cursos de formación, operación madeja e implicaciones de la trama Gürtel en Andalucía; la respuesta ha sido, inmediatamente después de disolver el parlamento, acordar con el PP-A la renovación del tribunal de cuentas, que es el encargado de velar para que el dinero de las administraciones se gaste correctamente, impidiendo así que tras las elecciones pudieran  incorporarse representantes de otras formaciones políticas. Los dos grandes partidos se protegen. Por otra parte, el PSOE-A, con solo los 47 votos de su grupo, evita que los diputados Antonio Ávila, Carmen Martínez Aguayo y Francisco Vallejo, señalados por la jueza Alaya en el fraude de los ERE, pierdan su condición de aforados colocándolos en la diputación permanente. Recordemos que Dña. Susana Díaz en su discurso de investidura manifestó su voluntad de abrir puertas y ventanas haciendo de la transparencia su bandera, anunció medidas contra la corrupción como la reforma de la Ley de la Cámara de Cuentas que también se ha quedado sin poner en marcha.
 
Dos presidentes en tres años, un gobierno estable y muchas cosas por hacer indican que adelantar las elecciones no era lo más conveniente.
 
Menos soflamas patrióticas y más sinceridad. 
 
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