Opinión: "25 de septiembre", por José Antonio Sánchez

28 de Septiembre de 2012
Opinión: "25 de septiembre", por José Antonio Sánchez
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No estuve en Madrid con el 25S y censuro el mal comportamiento de los manifestantes, que lo tuvieran,  y de manera más contundente, por servidores públicos, a los policías que se extralimitaron en sus funciones.

No quiero el reconocimiento del Sr. Presidente del Gobierno por no formar parte de esa minoría de españoles que tanto le molestan y si acepto el reconocimiento que me hace porque intento dar lo mejor de mí para salir de la crisis y supongo que de este dar podrá formar parte el decir lo que pienso. Lo que voy a expresar de aquí en adelante va dirigido a los que nos gobiernan y nos han gobernado, también a los que nos “representan” en el parlamento y nos han representado; no tengo la misma consideración con unos políticos y con otros, para mí, no todos son iguales, pero no quiero perderme en distingos y que cada cual se aplique el cuento según le venga.

Si las elecciones sirvieran para algo ya nos la habrían quitado, decía un viejo anarquista. Pero sí que sirven, sirven sobre todo para que los que el 25S ocupaban sus escaños y los que, teniendo reservado su sitio, no lo ocuparon,  se sientan legitimados como representantes de la soberanía popular, eso les gusta decir, a boca llena, cuando la gente del pueblo se acerca al Congreso. Se sienten legitimados para alojarse en hoteles de lujo, fijar su residencia fuera de Madrid para aumentar la dieta, quejarse de que con un sueldo de 5000€ no llegan a fin de mes, y mientras, muchos de sus representados están pasando hambre. ¡Qué triste!

Son los responsables de la crisis porque han elevado su ideología a rango de dogma y han fiado la economía a dos principios:

El principio neoliberal que, en palabras del premio Nobel Joseph Stiglitzt, “no se basa en una profunda comprensión de la teoría económica moderna, sino en una interpretación ingenua de la economía basada en los supuestos de una competencia perfecta, de unos mercados perfectos y de una información perfecta”. Esto dio lugar a la decisión de no hacer nada respecto a la burbuja inmobiliaria que se ha ido formando.

El otro principio, el del mercado único y la libre circulación de capitales, ha permitido que un banco regulado por cualquier gobierno europeo pueda operar en cualquier lugar de la UE y que los productos financieros y los depósitos procedentes de países insuficientemente regulados, provoquen estragos en los países anfitriones. En definitiva, que la normativa que regula a los bancos además de ser escasa, no se ha hecho cumplir. ¡“Quiénes son los gobiernos para revisar nuestros libros de cuentas”!, decía un alto responsable de la banca poco antes de estallar la crisis.

Con estos ingredientes, se estableció un vínculo entre los bancos, los promotores inmobiliarios y algunos políticos (recalificación de terrenos y vulneración de la normativa medioambiental). El dinero fluía por doquier, una parte hacia los políticos que habían permitido que aquello ocurriera, ya fuera en forma de contribuciones a campañas electorales o de lucrativos empleos, después de desempeñar altos cargos en la administración. Aumentaron los ingresos por impuestos y los políticos podían alardear de crecimiento y de la mejora de la situación fiscal. Pero todo era un espejismo, la economía tenía unos pies de barro.

Son los responsables de que la crisis la paguen los más débiles: La reforma laboral no ha contribuido a la creación de empleo, por el contrario ha producido más despidos y más baratos. Los impuestos indirectos, como el IVA, son los más injustos porque hacen sufrir más a las clases populares, (la subida de 10 céntimos en el precio de un cuaderno, no supone lo mismo para el que gana 2000€ que para el que gana 400€). Con inusitada facilidad sablean los bolsillos de las clases trabajadoras una y otra vez,  pero cuando, con toda modosidad, llaman a las puertas de los poderosos nadie les abre y como ejemplo me referiré al decreto de amnistía fiscal del 30 de marzo de 2012.

El objetivo de la amnistía fiscal es recaudar 2500 millones de euros y aflorar el capital oculto en paraísos fiscales de,  al menos, 25000 millones; para ello se fija un gravamen del 8% y el 10% según los casos, (los contribuyentes cumplidores pagan el 43%), no pagarán intereses de demora ni sanción alguna. Pues bien, ni así. Hasta el  mes de julio se habían recaudado solo 50 millones. ¡Qué los ricos no sueltan la guita!.

Son los responsables de que España sea la décima potencia mundial en fraude fiscal. Más de 70000 millones de euros, suficiente para cubrir el déficit que nos pide Bruselas sin tener que hacer otros recortes.

Son los responsables de mantener un aparato del Estado con muchísimas y clamorosas duplicidades: Una cámara de Senadores que, según peticiones de supresión que han circulado por la red, muchos ciudadanos no la ven necesaria; Diputaciones provinciales con funciones que pueden ser asumidas por las Consejerías y sobre las que quiero hacer algunas referencias:

Las diputaciones son el cajón de sastre de los partidos políticos, cuando un político no ha obtenido un escaño en el parlamento o una alcaldía en el pueblo le mandan a la diputación, le pagan un buen sueldo de las arcas públicas y todos contentos. Las 38 diputaciones, dejando fuera las forales y los cabildos insulares (15000 millones más), manejan un presupuesto anual de 6000 millones de euros,  de los cuales unos 2000 millones son gastos de personal y 1000 millones gastos corrientes. La supresión de estos entes supondría un ahorro próximo a los 3000 millones de euros, que equivale a más del 7% del presupuesto en Educación de todo el Estado.

En definitiva, son responsables de caminar hacia la liquidación del estado de bienestar. Cuando Eisenhower en 1954, apoyado por el Partido Republicano, se proponía hacer marcha atrás en los avances que los demócratas habían establecido, advertía a su hermano Edgar en una carta confidencial: “Si algún partido político intentase abolir la seguridad social, el seguro de desempleo, y eliminar las leyes del trabajo y los programas agrarios, no volverías a oír hablar nunca más de este partido en nuestra historia política.”

Sr. Presidente del Gobierno, Señoras y Señores diputados, ya han visto y comentado los enfrentamientos entre manifestantes y policías, depuren las responsabilidades políticas que haya lugar, pero pasen rápido esa página y céntrense en analizar el  porqué tanta gente, de bien, se congregó alrededor del Congreso.

Quizás por algo de lo aquí expuesto, por las corruptelas, mentiras, sueldos indecentes, tolerancias con los poderosos, caña a los débiles y un largo etcétera, hacen necesario un rearme moral que queda lejos de sus posibilidades. Por todo ello el 25S grita: ¡No nos representan, váyanse!.
 
José Antonio Sánchez Jiménez
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